Juan Hansen cumple el sueño que arrastra desde los 90 y lo muestra en Cipolletti
Juan Hansen saca su primer disco después de años y lo presenta en Cipolletti: el formato que eligió va a contramano de lo que impone la industria, y las copias que llevará a la región tienen un detalle que pocos esperan.
El músico electrónico más destacado de la Argentina acaba de editar su primer disco, Ultrasonido, y este sábado lo presenta en Finca La Nonnina, en una nueva fecha de Vision. El artista habló con Río Negro sobre el proceso creativo, su pasado rockero y lo que significa tocar en el Alto Valle.
Juan Hansen siempre quiso sacar un disco. Suena raro para alguien que hoy es una referencia de la electrónica nacional, pero no lo es tanto si se repasa su historia: empezó como guitarrista de rock en la escena indie que recién nacía. Ese deseo lo acompañó durante años y recién ahora se concretó.
El resultado se llama Ultrasonido, un álbum de doce tracks que transitan entre el indie dance, el tech house y el melodic house más suave. Salió a la luz a través de su propio sello, Ultrasonido Records, fundado para la ocasión.
Multiinstrumentista y vocalista, Hansen combina sobre el escenario la sensibilidad de las canciones emotivas con la contundencia de los tracks de pista. Ultrasonido reúne esos dos mundos. No se trata de un regreso a los orígenes, porque el artista nunca se fue de allí: su electrónica parte siempre de ese lugar.
La presentación será este sábado en Finca La Nonnina, de Cipolletti, en el marco de una nueva edición de Vision. Las entradas están disponibles en @bombocommunity. El lineup se completa con Gabee, Franco & Lucca y Maxi Degrassi.
«No dejarse llevar por la moda»
En una extensa entrevista con Río Negro, Hansen repasó la historia del disco, su vínculo con el rock y los instrumentos que usa para componer su electrónica, además de lo que representa Vision para él y para la escena local.
«Esta vez es un poco especial, porque acabo de sacar mi primer disco. Y estoy presentándolo junto con un montón de otra música, música nueva e inédita también, siempre. Pero bueno, ese es el quid de la cuestión, que está el disco nuevo, el primero», contó.
Sobre cómo trasladar un disco de tracks más bien tradicionales a un set de electrónica, que suele extenderse por horas, explicó: «En verdad, de cada canción que compone el disco tiene versiones específicamente para el vivo y hasta para cada ciudad a veces. Ahora tengo unas versiones especiales para tocar allá, y obviamente son extendidas. Más allá de que también hay, como te decía, un montón más de música, porque el disco dura 50 minutos, 45 minutos, y el show dura más de dos horas. Entonces hay un montón de música que se adosa a empujar el disco, pero lo importante son esos temas».
Consultado sobre por qué eligió el formato álbum en tiempos de singles, fue categórico: «La industria no va para el LP, la industria no va para el disco entero, va para los singles y la inmediatez. Pero hay veces que uno tiene que, no sé cómo decirlo, no dejarse llevar por la moda y hacer lo que uno quiere hacer, que yo viniendo de los 90, digamos, de mi infancia, siempre fue un sueño sacar un disco». Y agregó: «No solamente sacar un disco en tiendas digitales, en formato de vinilo, con su librito, con su diseño gráfico y con todos los mensajes ocultos que eso conlleva, todo lo que hay detrás de eso, que para mí era un sueño que quería cumplir desde hacía muchos años, y decidí que este era el momento».
Un disco que nació del corazón
El proceso de composición fue veloz. «Aparecieron la mayoría de los temas en un lapso de cinco o seis meses, más o menos, básicamente en el estudio, o yo colaborando con alguien, siempre tengo gente en el estudio y estamos haciendo cosas, en el mío o en el de alguien más, pero en un lapso corto de tiempo aparecieron un montón de temas que cerraban juntos, que tenían sentido, me pareció, y dije, es por acá, salió esto sin pensar y sin tanta cabeza, salió bien del corazón, así que sentí que ese era el momento». La excepción es «Love is a melting ice cream», un tema que viene desde hace dos años y que ocupa el centro del álbum.
En cuanto al sonido, Hansen describió su método: «Yo tengo una forma de trabajar un poco retro, un poco vintage, como decirlo, yo la uso en el estudio con instrumentos, tengo la guitarra conectada, tengo el piano, tengo los sintetizadores, más allá de que también trabajo dentro de la computadora, mi sonido está predeterminado por los instrumentos que uso, entonces el amplificador mío ya le da el color al disco, el Juno 60 que tengo desde antes de que yo naciera, el 86 o el 88, le da el sonido al disco, está en todo el disco». Para él, esos condicionantes no son un límite negativo: «los límites de qué estás usando, limitan pero en un buen sentido, ayudan a dar personalidad».
El disco también saldrá en vinilo. «Hoy (miércoles) justamente voy a ir a buscar las copias que me están entregando, así que vamos a llevar 10 ediciones allá a Cipolletti para vender obviamente a un precio súper accesible, mi idea no es ganar plata con los discos físicos, sino que alguien pueda tener el disco, es lo lindo de tener algo físico, algo real, algo tangible».
El concepto: dejar de pensar y empezar a sentir
Sobre lo conceptual, el músico valoró las posibilidades del formato físico: «De hecho que puede entrar en un vinilo, que entra en 49 minutos creo o algo así, me parece fantástico, es un limitante hermoso, es un limitante que todos los músicos pasaron en varias décadas, entonces cuando quizá Stevie Wonder o cualquier músico se ponía a hacer un disco, también tenían que entender que iba a entrar o no en un disco simple o en un disco doble, y qué temas iban a qué lado, cómo agruparlos, y eso te ayuda también a hacer algo más conceptual, hoy en día que a veces en lo digital es más difícil, porque te perdés en un montón de opciones».
Y ahondó en el mensaje de fondo: «Lo que yo quería contar con estas canciones es un momento, es lo que cuento con todas las canciones que hago, es simplemente lo que hacen, me parece, que los artistas honestos o los que a mí me gustan, que es reflejar el momento de cada uno. El concepto que yo le encontré a todo esto es la maravillosa acción que tiene a veces el ser humano de dejar de pensar y empezar a sentir, de no ponerle tanta cabeza a las cosas y dejarse fluir, a mí el disco me vino de esa manera, y apareció así, y eso me parece que es muy hermoso, y tiene muchas comparaciones quizá con esa vida misma».
Esa idea de dejarse llevar es, para Hansen, el puente entre su pasado analógico y la electrónica. «La música electrónica tiene un montón de eso, obviamente se hace música electrónica desde los 70s, 60s, pero como toda la música hoy en día, se hace de otra manera, porque hay más herramientas, y la era digital trajo más herramientas, pero la música electrónica todavía toma muchos más elementos quizá del rock progresivo, o de un montón de música que tenía más sintetizadores antes, y hoy quizá en el pop no están de la misma manera, así que sí es algo lindo que la música electrónica todavía tiene, y todavía le da a la gente esta sensación de algo más hipnótico, y no tan directo, no tan masticado».
Raíces de rock y una banda experimental
Sus orígenes están en los instrumentos, el rock y el punk. Consultado sobre si alguna vez pensó en un proyecto rockero, respondió: «Sí, totalmente! De hecho recién estaba en un estudio haciendo un tema a 90 BPM con una batería real, que no era nada que ver, y hago música por hacer, porque me gusta hacer de todos los estilos, era como un downtempo rockero que nada que ver, y eso no lo voy a tocar en vivo, pero lo hago porque me encanta la música, toda la música».
Y remarcó la importancia de mantener la identidad: «Me encanta que esté, quiero que esté, quiero que se sientan las raíces de un artista, me parece que hay tantos artistas también, y no es por criticar, digamos, pero hay tanta música hoy en día, tanta sobreinformación, y de mucha gente que quizás suena muy parecido al resto, y muchas cosas que les falta quizás un poco de alma, y esta cosa más propia de alguien, más allá de que sea lindo o feo. Que para mí es súper importante mantener la esencia de uno dentro de la música que hace, más allá de que sea lindo o feo, simplemente que sea real».
Sobre la posibilidad de volver a un formato de banda, contó que tiene un proyecto llamado Forma, «donde es mucho más experimental, no necesariamente solo para el rock, sino para un montón de otros estilos, pero tengo ese espacio, ahora no le estoy pudiendo dar tanto tiempo simplemente porque no lo tengo, pero obviamente me encantaría formar un power trío de rock de nuevo y poder salir a tocar, el problema es que para todo eso necesita tiempo y horas de ensayo». En ese hipotético trío, su lugar sería la guitarra y la voz.
Su gran ídolo es Mark Knopfler, de Dire Straits: «Es mi gran ídolo total que te hace llorar tocando la guitarra, el tipo. Obviamente después aparecieron, no sé, hasta John Mayer hoy en día, o un montón de guitarristas, me encantan, pero el que me hace emocionar es Mark Knopfler».
A la hora de componer, evita la repetición: «Eso lo voy cambiando porque si siempre tengo el mismo punto de partida, termino haciendo cosas muy parecidas. Entonces necesito ir cambiándolo, quizá empiezo armando un beat un día para hacer algo más electrónico, otro día empiezo desde la guitarra, que es mi lugar de confort, y compongo. Y si estoy haciendo mucho desde la guitarra, me salen cosas muy parecidas a veces. Entonces me tengo que centrar en el piano o en un sintetizador, o en algo diferente, para hacerlo real, humano, y que sea honesto, de nuevo».
En Ultrasonido usó todos los instrumentos de su estudio: «Uso un Prophet, el Juno 60, mi amplificador Mesa Boogie de guitarra con mis guitarras, el piano que tengo y obviamente la computadora. Pero esos sintetizadores suenan en todo el disco, y son los que uso todos los días».
Vision, un lugar para improvisar
Hansen ya es un habitué de Vision, el evento que se realiza en el Alto Valle y que se consolidó como una marca de la electrónica en la Patagonia y el país. «Es muy importante esta fecha, y siempre lo fue. Siempre laburo mucho para esta fecha, y me gusta llevar cosas nuevas. Yo vengo tocando ya hace varios años, y hace muchos años que voy para allá. A Cipolletti y a Neuquén. Lo lindo que tiene esto es que es un lugar con mucha apertura mental, es un lugar que se baila mucho, con mucha entrega y yo lo vi crecer. Desde las primeras veces que fui, donde la escena era mucho más chica que la que es hoy, a la actualidad, ha crecido tanto. Hay tantos jóvenes y no jóvenes amantes de la música electrónica, apasionados de la música electrónica, y lo más lindo que tiene es que me dejan a mí improvisar lo que quiero. Me hacen sentir eso, es un lugar donde yo puedo ir y jugar, donde no necesito quedarme en los moldes de la música electrónica, porque la gente está abierta a escuchar y quiere ver un show y le gusta. Eso es lo más lindo que hay en este lugar».
Ultrasonido ya está disponible en plataformas digitales y en vinilo. La cita para escucharlo en vivo es este sábado en Finca La Nonnina, Cipolletti.