Javkin copia el plan de los carreros para reconvertir a los cuidacoches
El municipio ya tiene un plan para los cuidacoches: reconvertirlos con el mismo modelo que usó con los carreros. La historia detrás del programa que ahora quieren repetir, y el dato que pocos conocen.
El intendente de Rosario, Pablo Javkin, confirmó que enviará al Concejo Municipal un proyecto de ordenanza para adherir a la ley provincial 14.486, que declara a la actividad de cuidado de autos en la vía pública como contravención prohibida. La decisión se conoció después de los actos por el Día de la Virgen del Rosario y abre un nuevo capítulo en el debate sobre los trapitos.
"Ahora viene un trabajo más específico", señaló el jefe comunal al anticipar que la norma provincial no alcanza por sí sola. En la misma línea, advirtió: "Una cosa es la ley provincial y otra es contar con mecanismos de intervención en todos los aspectos de la problemática. Es importante tener la herramienta legal, pero los problemas no se resuelven solo con el dictado de una ley".
El mensaje que llega al Palacio Vasallo
Según estimaciones oficiales, el mensaje del Ejecutivo ingresaría al Concejo antes del 15 de este mes. Una vez derivado a las comisiones, comenzará el tratamiento parlamentario. En el recinto ya hay cuatro expedientes activos sobre el tema: el oficialismo y los libertarios apuestan a la prohibición, mientras que el peronismo impulsa regular la actividad y otorgarle mayor reconocimiento a los cuidacoches.
En los pasillos del Palacio de los Leones ya circulan borradores previos al mensaje oficial. Javkin diferenció dos realidades dentro del universo de los trapitos: "En muchos casos, conocemos nombres y apellidos cada una de las situaciones. Pero hay otros casos que se enmarcan en organizaciones de extorsiones en la vía pública". También recordó un episodio reciente: "En estos días tuvimos un incidente vinculado a lo mismo, como la venta ilegal en la calle, que excede lo social y tiene una vinculación delictiva".
Qué pasará con quienes hoy viven de la calle
Más allá del costado punitivo de la ley, que contempla penas de arresto por reincidencia y por integrar organizaciones extorsivas, el intendente puso el foco en lo social. "Hay situaciones sociales que vamos a atender. No podemos negar que hay problemáticas ligadas a lo social y al consumo problemático. Cuando vemos lo que hay en la vía pública, es evidente que hay mucha más gente en la calle que en otras épocas, afectada por adicciones al alcohol o a las drogas, a punto tal de romper su vida y quedar a la intemperie. Eso estará contemplado en el marco normativo", adelantó.
El secretario de Gobierno, Sebastián Chale, precisó a La Capital que la reinserción laboral será por cuenta propia y no en relación de dependencia con el municipio. "Es una población con características particulares, como consumos problemáticos y su asistencia. Es un abordaje integral, no solo generar o conseguir un trabajo. Será en acuerdo y convenio con el Ministerio de Desarrollo Social provincial", explicó. Y agregó: "Hay casos que tienen que ver con la situación de calle, por eso será un abordaje integral, sin dejar de lado que el aspecto central es el reemplazo del recurso que la persona perderá por estar en la vía pública. Pero la intervención no será exclusivamente qué actividad podrán realizar como trabajo, porque esto no será lo único".
Desde el área jurídica de la Intendencia consideraron que el proyecto de ordenanza no es complejo en esta instancia, porque se trata de la adhesión a la ley modificando el código de convivencia local. Sin embargo, advirtieron que hay varios puntos a coordinar para la implementación, como la forma de cumplimiento de las sanciones de trabajo comunitario y la ejecución del arresto en caso de reincidencia.
El modelo Andando: de carreros a trabajadores
El secretario de Desarrollo Humano, Nicolás Gianelloni, anticipó que dentro del mensaje se trabaja en un proyecto de reconversión laboral que toma como referencia el programa Andando, la iniciativa que en su momento buscó resolver la problemática de los carreros con tracción a sangre. "Ofreceremos una batería de programas y líneas de capacitación y formación para impulsar la reconversión, bajo la órbita del área de Economía Social. Por ejemplo, ferias, cursos de oficios, son planes que ofreceremos para la reinserción en el ámbito del trabajo, cambiando la idea de esta actividad que ejercen por otra asociada a un empleo y a los emprendimientos", detalló.
En cuanto a los consumos problemáticos, Gianelloni indicó que existe un centro de abordaje de adicciones en cada uno de los seis distritos de la ciudad.
El antecedente directo es el Programa Andando, implementado entre 2015 y 2017. El 31 de marzo de 2017, una ordenanza de 2010 decretó el cese definitivo de la tracción a sangre en Rosario. Antes, el Ejecutivo había instrumentado un plan de transición para que los recolectores informales cambiaran los caballos por bicicletas aportadas por el municipio, además de acordar puntos de recolección de grandes volúmenes para su posterior entrega a sitios de reciclado.
El Andando fue una estrategia transversal que combinó control normativo, promoción social, sustitución de herramientas de trabajo y desarrollo de capacidades productivas para recuperadores urbanos y sus familias. El foco inicial estuvo en quienes trabajaban en el microcentro: se fijaron puntos de acopio para resguardar el material, se acordaron pautas de tránsito y limpieza, y se entregó equipamiento de seguridad (chalecos reflectantes, guantes) junto con aportes económicos para bicicletas y herramientas. En el padrón oficial se inscribieron 1.380 carreros.
Un diagnóstico reveló que el 70% de esa población no contaba con habilidades de lectoescritura, lo que obligó a una estrategia pedagógica, de alfabetización y acompañamiento institucional permanente. Algunos optaron por proyectos familiares autosustentables con subsidios para maquinarias, herramientas y materias primas; otros se sumaron a cooperativas de higiene y mantenimiento urbano o a cooperativas ya existentes.
Para las familias que siguieron en el reciclaje se facilitó el reemplazo del caballo por vehículos alternativos: camionetas, rastrojeros, motocarros, carros manuales o bicicletas con carro adaptado. También se fomentó la inscripción en el programa de Agricultura Urbana para la producción agroecológica de verduras y hortalizas, con capacitación técnica, entrega de herramientas y semillas, instalación de sistemas de riego y espacios de venta directa en ferias de la ciudad.
Otros se capacitaron en oficios como albañilería, pintura de obra, electricidad, carpintería, herrería y mecánica de automotores y motos. También en gastronomía (panificación, cocina y repostería), jardinería, computación e informática, peluquería, manicura y textil. El programa extendió sus prestaciones a todo el núcleo familiar, con asistencia para la continuidad escolar, facilitación de trámites de DNI y acceso a prestaciones sociales.