Jaurías más grandes y ataques a bovinos: la advertencia del biólogo fueguino
Un investigador del CADIC alertó sobre el avance de los perros asilvestrados en la frontera. Lo que dijo sobre Chile y el control de las jaurías...
La problemática de los perros asilvestrados avanza a ambos lados de la frontera fueguina y ya genera preocupación por el tamaño de las jaurías y los ataques a animales domésticos y silvestres. Mientras en Tierra del Fuego rige una normativa que permite actuar contra ellos, en Chile la discusión recién comienza.
Así lo planteó el biólogo e investigador principal del CADIC-CONICET, Adrián Schiavini, en diálogo con radio Provincia. Según explicó, el país vecino aún no reconoce oficialmente la existencia de estos animales, lo que atrasa cualquier medida de control.
La ventaja normativa de Tierra del Fuego
Schiavini destacó que en la provincia argentina el perro asilvestrado ya fue declarado especie dañina, lo que habilita su remoción en ámbitos rurales y áreas fiscales. "Se puede actuar como se tiene que hacer, que es remover al animal vivo o muerto, no hay otra alternativa, menos en paisajes alejados de los centros urbanos", sostuvo.
En cambio, en Chile el problema se aborda desde la tenencia responsable y recae en municipios y comunas. El científico criticó esa mirada: "Hay negación por parte de la sociedad política chilena, y por supuesto de algunos colectivos animalistas, de la existencia de perros asilvestrados".
Además, cuestionó los proyectos de reforma legislativa trasandinos, que exigen denuncias y constataciones previas. "Lo que hace es integrar burocracia en un sistema que necesita defender, por un lado, la integridad de los ambientes naturales, y por otro, los modos de vida rurales", remarcó.
Cómo identificar a un perro asilvestrado
Uno de los puntos más difíciles, según el investigador, es demostrar la condición del animal. "¿Cómo demostrar que un perro que está corriendo un pudú o un huemul es asilvestrado? No va con el lomo pintado", graficó.
Schiavini también desterró la idea de que estos ejemplares recuperan comportamientos ancestrales. "El perro no vuelve al lobo", afirmó, y explicó que sigue siendo un animal doméstico convertido en predador ineficiente. "Saben morder, saben desgarrar, saben matar, saben correr", pero pueden perseguir animales "solo porque corren, porque son divertidos, no porque tengan hambre".
Jaurías más grandes y ataques a bovinos
La preocupación central pasa por el crecimiento de los grupos. "Cada vez los grupos son más grandes", señaló Schiavini, lo que les permite atacar presas mayores. En ese sentido, mencionó que aumentan los episodios contra bovinos: "Las corretean, las garronean", con consecuencias sobre alambrados y el manejo reproductivo del ganado.