Jalil celebra la vuelta del cobre, pero la Puna catamarqueña no olvida lo que dejó la minería

Mientras Jalil festeja la vuelta del cobre en 2027, en la Puna crecen las denuncias por la salinización de los suelos, el polvo mineralizado y el agua que se llevó la minería. ¿Escuchará el reclamo?

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Jalil celebra la vuelta del cobre, pero la Puna catamarqueña no olvida lo que dejó la minería
Jalil celebra la vuelta del cobre, pero la Puna catamarqueña no olvida lo que dejó la minería

Mientras el gobernador Raúl Jalil consolida la minería como eje del desarrollo en Catamarca, el avance de los proyectos extractivos de litio en la Puna reactivó las críticas por su impacto ambiental. El reclamo hacia el mandatario crece: hablan de daños irreparables en los suelos y consecuencias para toda la población catamarqueña.

Las operaciones en las salinas exigen remover la capa superficial de la tierra y perforar masivamente las cuencas para llenar las piletas de evaporación. Especialistas advierten que esa intervención física provoca la salinización de los terrenos vecinos, lo que termina destruyendo los pastizales que mantienen con vida a la fauna local y a las economías familiares de la zona.

Químicos, camiones y polvo: la otra cara del litio

Al impacto en el paisaje se suma la amenaza de que se filtren líquidos residuales y químicos empleados para extraer el carbonato de litio. Desde las comunidades rurales denuncian que las montañas de sal acumulada y el paso constante de camiones de gran porte apelmazan la tierra y levantan nubes de polvo mineralizado, arruinando los campos que históricamente usaban los pequeños productores de la región.

Esa pérdida de fertilidad en los suelos acelera la desertificación en plena alta montaña. El desmonte de vegetación autóctona para abrir huellas y tender tuberías deja el terreno desprotegido frente al viento cordillerano, que arrastra sedimentos secos hacia los valles fértiles y las fuentes de agua clave para el interior catamarqueño.

El anuncio que reavivó la polémica

En medio de la recorrida con el presidente Javier Milei por París, en los últimos días de septiembre, Jalil anunció que Catamarca volvería a exportar cobre a partir de mediados de 2027 desde el yacimiento Bajo La Alumbrera.

El entusiasmo oficial durante el "Argentina Week" omitió las severas secuelas dejadas por este yacimiento a cielo abierto cerrado en 2018, cuya explotación provocó crisis hídrica, sequía y la alteración del modo de vida de las comunidades originarias de la provincia durante casi 25 años.

La operación de este complejo minero exigía un insumo crítico: volúmenes masivos de agua. En su período pico, la minera consumía un promedio de 69 millones de litros diarios. Esta cifra representa cinco veces el consumo de todo el departamento de Santa María, 12 millones de litros, o el equivalente al 31 % del gasto hídrico total del Valle Central catamarqueño. La consecuencia directa fue un severo déficit ambiental en una provincia golpeada por la crisis climática global y bajo recurrentes declaraciones de emergencia hídrica.

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