Itatí bajo el agua: el mensaje del padre Feliciano que descolocó a más de uno
Mientras las versiones sobre la inundación de Itatí crecían, el padre Feliciano de los Mozos salió a responder con un mensaje que pocos esperaban. Y de paso, un pedido concreto a todos los que visiten la localidad.
El padre Feliciano de los Mozos, a cargo de la Basílica de Itatí, salió a hablar en medio de la emergencia hídrica que golpea a la localidad correntina. Su mensaje tuvo un objetivo claro: despejar dudas y frenar las versiones que circularon en los últimos días sobre el estado del santuario.
El sacerdote fue categórico: el agua no ingresó a las instalaciones de la Basílica y el templo continúa funcionando con total normalidad. Incluso remarcó un dato que sorprende: ni siquiera en la histórica inundación de 1983 el río logró meterse en el santuario.
El pedido a peregrinos y turistas
Según contó el propio De los Mozos, en los últimos días se difundieron informaciones falsas y confusas sobre la situación de Itatí, lo que generó inquietud entre quienes tenían pensado acercarse. Por eso, el llamado fue directo: que los peregrinos y turistas sigan visitando la localidad.
«Es bueno que vengan, así ayudan a nuestro pueblo», expresó el sacerdote, que conoce de cerca lo que significa la Basílica para Corrientes: es uno de los principales puntos de peregrinación de la provincia.
Un alimento para las familias afectadas
En paralelo a la aclaración, el padre convocó a quienes se acerquen a Itatí a colaborar con un alimento no perecedero. La idea es reunir donaciones para acompañar a las familias que sufren las consecuencias de la crecida del río y que necesitan ayuda en plena emergencia.
La iniciativa apunta a sostener a los vecinos mientras el agua sigue complicando la vida cotidiana en distintos sectores de la localidad.
El recuerdo de 1983 y doce años junto al pueblo
El mensaje del sacerdote también tuvo un costado personal. De los Mozos recordó la gran inundación de 1983, cuando pasó diez días en Itatí junto a una peregrinación de la Capilla y Colegio San Vicente de Paul, de Villa Domínico, en Buenos Aires. Ese episodio le permitió conocer de cerca el impacto que estos fenómenos tienen en la comunidad.
Además, remarcó que desde su llegada a Itatí, hace 12 años, acompañó a los habitantes durante otras inundaciones. En esta oportunidad, expresó su cercanía con las familias damnificadas y subrayó la importancia de sostener la solidaridad y el acompañamiento entre los vecinos mientras la emergencia continúe.
Para cerrar, el padre pidió que quienes visiten la localidad contribuyan con los afectados y compartió un mensaje de fe y esperanza, encomendando a la comunidad, a los peregrinos y a los turistas a la protección de la Virgen de Itatí.
Botes para que los chicos no pierdan clases
La crecida y el fenómeno de El Niño también obligaron a implementar un servicio de traslado en bote para estudiantes que quedaron aislados. El objetivo es que puedan asistir a clases pese a las complicaciones.
Para los alumnos de la Escuela Normal y la Escuela N° 676, el punto de salida es la bajada del puerto de Perfecto, cerca del tanque, y el descenso se realiza en la intersección de Roque González y Manuel Vallejos. El encargado del bote es Neri.
En el caso de la Escuela Bolaños, la salida se hace desde la bajada del estero y el descenso en la ladrillería de Willy. Los responsables de los botes son Baroncho y Orlando.
Las familias y los estudiantes deben llegar con anticipación a los puntos de encuentro para organizar los traslados y facilitar el acceso a los establecimientos educativos.