Israel vota con Netanyahu al filo: 7,3 millones en las urnas y un rival que promete investigar el 7-O
¿Qué pasará si ni Netanyahu ni Eisenkot logran los 61 escaños que exige el Kneset? Israel vota con 7,3 millones de habilitados y un rival que promete investigar las fallas del 7-O.
Las urnas abrieron este martes en Israel y, por primera vez desde los ataques de Hamas del 7 de octubre de 2023, el país elige a sus autoridades. La jornada puede marcar el final o la continuidad de Benjamin Netanyahu al frente del Ejecutivo, tras tres años de guerras regionales y una grieta interna cada vez más profunda.
Los colegios electorales habilitaron sus puertas a las 7 de la mañana (hora local) y cerrarán a las 22. Están convocados 7,3 millones de israelíes, entre ellos más de un millón de jóvenes que votan por primera vez en una elección nacional.
La seguridad domina la agenda y las encuestas anticipan un final cabeza a cabeza entre el actual primer ministro y el centrista Gadi Eisenkot.
Un país bajo presión
El escrutinio llega en un contexto delicado. Israel acumula un aislamiento internacional creciente por su campaña militar en Gaza, la expansión de los asentamientos y la violencia de los colonos en Cisjordania ocupada. En paralelo, el país viró con fuerza hacia la extrema derecha y el nacionalismo religioso en los últimos años.
"Creo que es una de las elecciones más importantes en la historia del Estado de Israel", dijo a la agencia AFP Uriel Brandler, un agente inmobiliario de 58 años, en Jerusalén. "El país definitivamente necesita un cambio para mejor en todos los aspectos", agregó.
Netanyahu, 19 años en el poder y una apuesta a la seguridad
A sus 77 años, Netanyahu busca estirar su récord como el primer ministro que más tiempo gobernó Israel: suma 19 años no consecutivos al frente del Ejecutivo. Su campaña se apoyó en la seguridad nacional y en mostrar su sintonía con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, como uno de sus principales activos.
Desde el 7 de octubre de 2023, Israel desplegó una serie de operaciones militares que arrasaron Gaza, ocupó el sur del Líbano y bombardeó Irán con respaldo estadounidense. A la vez, el territorio israelí fue atacado por Irán, Hamás, el movimiento libanés Hezbolá y los combatientes hutíes de Yemen.
Pese a las críticas, conserva el respaldo de una porción del electorado que valora su experiencia ante las amenazas externas. Zipporah Bennett, una jubilada de 85 años, contó que lo votaría "porque tiene la experiencia de conducir al país por momentos difíciles". "Tiene todo el apoyo del gobierno estadounidense", sostuvo, y sumó: "Creo que es un hombre sin miedo de actuar".
Del otro lado pesa su negativa a asumir la responsabilidad política por las fallas de seguridad que permitieron los ataques de Hamas, los más mortíferos de la historia de Israel. También se le cuestiona la influencia de los partidos ultranacionalistas y ultraortodoxos dentro de la coalición que lo devolvió al poder en diciembre de 2022.
Uno de los focos de tensión es la resistencia de los sectores religiosos a incorporar al servicio militar a los estudiantes judíos ultraortodoxos, justo cuando las Fuerzas Armadas necesitan sumar personal.
Quién es Gadi Eisenkot, el rival que promete investigar el 7-O
El principal adversario es Gadi Eisenkot, un exjefe militar de 66 años que encabeza el partido Yashar y representa a un bloque informal que va desde la derecha hasta la centroizquierda.
De larga trayectoria castrense, es relativamente nuevo en la política partidaria y construyó su campaña sobre una imagen de moderación y un estilo bien distinto al de Netanyahu. Su promesa central: crear una comisión independiente que investigue los errores de seguridad que hicieron posible el ataque del 7 de octubre de 2023, algo que el actual Gobierno evitó impulsar.
En política exterior se opone a la creación de un Estado palestino y respalda los asentamientos israelíes, aunque prometió contener la violencia de los colonos en Cisjordania ocupada.
Qué puede pasar después del voto
Las últimas encuestas muestran una competencia muy ajustada, sin una ventaja clara que permita anticipar quién podrá formar el próximo Gobierno. Un factor determinante podría ser el papel de los partidos de mayoría árabe, que representan a una población equivalente al 21% de los habitantes de Israel. Ni Netanyahu ni Eisenkot manifestaron públicamente su intención de aliarse con esas fuerzas, pero sus legisladores podrían resultar decisivos para alcanzar una mayoría parlamentaria.
El Kneset tiene 120 bancas y para controlar la cámara y sostener un Gobierno se necesitan al menos 61 escaños. Como es poco probable que un solo partido llegue a esa cifra, el resultado podría abrir un período de negociaciones para armar una coalición.
Los resultados definitivos podrían demorar varios días y las conversaciones entre los partidos podrían extenderse semanas o incluso meses. Si ninguna fuerza consigue reunir los apoyos necesarios, Israel podría quedar otra vez ante la posibilidad de convocar a nuevas elecciones.
Así, la votación de este martes excede la pulseada entre Netanyahu y Eisenkot: pondrá a prueba el respaldo de la sociedad israelí al rumbo político y militar que tomó el país después del 7 de octubre de 2023.