Irán lanzó 85 ataques contra bases de EE.UU. en el Golfo: ¿qué pasó después?
Irán lanzó 85 ataques contra bases estadounidenses en el Golfo Pérsico. ¿Cómo respondieron Kuwait y Baréin? Los detalles que no te contaron.
Irán aseguró haber atacado 85 objetivos estadounidenses en el Golfo Pérsico como represalia a los bombardeos ordenados por Washington. La Guardia Revolucionaria iraní afirmó que utilizó misiles y drones contra instalaciones militares clave en Baréin y Kuwait, aunque hasta el momento no hay un balance oficial de daños.
Según la agencia estatal IRNA, los ataques alcanzaron la base de la Quinta Flota estadounidense en Baréin y la base aérea Ali Al-Salem en Kuwait. El cuerpo militar iraní calificó la acción como una “respuesta inicial” a lo que consideró una “violación clara” del alto el fuego pactado hace tres semanas.
¿Cómo reaccionaron los países del Golfo?
El Ejército de Kuwait informó a través de X que interceptó misiles en su espacio aéreo y reportó varias explosiones, sin precisar ubicaciones. En Baréin, el Ministerio del Interior pidió a la población mantener la calma y dirigirse al refugio más cercano tras activarse las sirenas de emergencia durante la madrugada. Por ahora, los altos mandos de EE.UU. no han hecho comentarios públicos sobre la ofensiva iraní.
La tensión por el estrecho de Ormuz
La nueva escalada ocurre horas después de que Estados Unidos lanzara ataques contra más de 80 objetivos iraníes, que según Teherán dejaron varios heridos en el sur del país. La Guardia Revolucionaria vinculó los bombardeos estadounidenses con el cortejo fúnebre del difunto líder supremo iraní, Alí Jameneí, asesinado al inicio del conflicto. El cuerpo militar sostuvo que la Casa Blanca buscaba eclipsar el “acontecimiento histórico” que se desarrolla en Irak, donde miles de seguidores del ayatolá participan de su funeral.
En las últimas semanas, las tensiones entre Washington y Teherán se agravaron con ataques iraníes contra buques y bombardeos estadounidenses en la costa sur de Irán. El foco del conflicto está puesto en el estrecho de Ormuz, una vía estratégica por la que circula buena parte del comercio mundial de energía.