Invirtieron miles de millones en Vaca Muerta y el dinero tomó un camino inesperado
El RIGI, el super RIGI y el DNU 70/2023 no alcanzaron: la inversión en agro, minería y petróleo cayó 11,3%. En hidrocarburos, los dólares que entraron tomaron un camino que el informe del CESO detalla y que cambia la lectura del modelo.
El Gobierno apostó fuerte: menos regulaciones, beneficios fiscales y un marco legal pensado para atraer capitales. Sin embargo, los números del Centro de Estudios Scalabrini Ortiz (CESO) muestran que la inversión en los sectores estratégicos del modelo cayó 11,3% entre 2024 y 2025 frente al promedio de 2021-2023.
La cifra abarca agro, minería, petróleo y gas, justo los rubros que el oficialismo señala como motores para compensar el estancamiento del resto de la economía. En hidrocarburos, el panorama es todavía más marcado: los datos acumulados de 2026 arrojan una baja interanual del 20%.
El sector estrella que no despega
El informe del CESO comparó el promedio anual de inversión durante la gestión libertaria con el del gobierno anterior. El resultado fue negativo incluso en el terreno donde el Ejecutivo concentra sus mayores expectativas.
Según el procesamiento de datos de la Secretaría de Energía, las inversiones promedio mensuales en upstream de gas y petróleo medidas en dólares corrientes cayeron 6,9% en 2025-2026 respecto de 2023-2024.
“Lejos de observarse un boom inversor, las estadísticas evidencian un estancamiento sectorial que acompaña el ritmo de la economía en su conjunto”, sostuvieron los economistas del centro de estudios.
La actividad no repunta y las proyecciones se recortan
El escenario macroeconómico tampoco ayuda. La actividad económica volvió a caer en julio, con una contracción de 1,4% interanual y de 2,9% mensual desestacionalizada, de acuerdo con el EMAE que publica el INDEC.
El Fondo Monetario Internacional recortó sus estimaciones de crecimiento para Argentina: ahora prevé un avance de 2,1% para este año, 1,3 puntos menos que en sus informes previos. El Gobierno, en tanto, proyecta en el Presupuesto una suba del PBI del 3%.
Pese a los cambios legislativos impulsados desde el inicio de la gestión —el RIGI, el super RIGI y el mega DNU 70/2023—, el CESO no encuentra evidencia de un aumento de las inversiones. La lectura del organismo es que el marco normativo funcionó más como puerta de salida que de entrada.
“La remisión de utilidades, intereses e inversión hacia el exterior muestra un incremento destacable en tales sectores. Entre 2025 y 2026, el sector de hidrocarburos generó una demanda por motivos financieros de 4.832 millones de dólares. El interés, al parecer, está más en generar un marco legal para que se la lleven, en lugar de que la traigan”, advirtieron desde el CESO.
Reservas, Riesgo País y dólares que se guardan
La presión sobre las divisas se suma al cuadro. Las reservas cayeron 4.697 millones de dólares solo en septiembre, mientras el Riesgo País superó los 650 puntos en ese mes, empujado también por el aumento de la tasa de referencia de la Reserva Federal estadounidense.
El excedente comercial de agosto, de 2.464 millones de dólares, tuvo que cubrir una salida de 1.651 millones por intereses y dividendos. Al mismo tiempo, la compra de dólares para atesoramiento se mantuvo firme: 2.677 millones.
Para el CESO, el acceso a los mercados externos es la herramienta con la que los gobiernos liberales buscan sortear crisis cambiarias sin restringir al sector privado. “Ante potenciales crisis cambiarias, motivadas por shocks externos (caída de las exportaciones o de los términos del intercambio) o por tensiones internas (elecciones), contar con acceso a los mercados externos es lo que les permite a los gobiernos liberales sortear estas dificultades sin recurrir a restricciones al sector privado (compra de dólares o remisión de utilidades)”, explicaron.
El límite de la receta
Con el calendario electoral en el horizonte, la administración libertaria llega a ese tramo con reservas en baja, Riesgo País en alza y una dolarización constante de activos privados.
El diagnóstico del informe es contundente: “La receta liberal de apostar por los sectores naturalmente dinámicos de la economía, sin exigir encadenamientos productivos o regulando la disponibilidad de divisas, muestra nuevamente serias limitaciones para impulsar el desarrollo argentino”.
Y cierra con una duda que excede la economía local: “Está por verse si el respaldo político de Donald Trump alcanza para sostener el frágil esquema económico libertario”.