Interna en LLA: el caso Adorni expone la guerra entre Karina Milei y Santiago Caputo y pone en riesgo las reformas
La crisis del jefe de Gabinete expuso la guerra entre Karina Milei y Santiago Caputo, mientras Bullrich presiona y los gobernadores negocian. ¿Podrá el oficialismo sostener las reformas?
La crisis desatada por el patrimonio de Manuel Adorni no solo profundizó las grietas internas en La Libertad Avanza, sino que además complicó la agenda legislativa del Gobierno. En Balcarce 50 admiten que la falta de respaldo digital y las críticas de Patricia Bullrich obligaron a recalcular la estrategia política.
¿Qué pasó con el respaldo digital?
En el oficialismo esperaban que la militancia libertaria saliera en bloque a defender a Adorni tras sus explicaciones patrimoniales. Sin embargo, el operativo no ocurrió con la intensidad prevista. Por el contrario, sectores identificados con el espacio marcaron distancia, cuestionaron inconsistencias en el relato y evitaron blindar al jefe de Gabinete.
En despachos libertarios reconocen que la explicación de Adorni no logró ordenar la conversación pública. Las contradicciones sobre sus ahorros no declarados y las inversiones en bitcoin hicieron más difícil pedir respaldo automático. A esto se sumaron las críticas de Bullrich, que agravaron la percepción de falta de cohesión.
La disputa por el control digital
El episodio se da en medio de una lucha interna por la estructura digital del partido. Karina Milei busca reforzar una coordinación propia en las provincias, con lineamientos partidarios y control territorial. Del otro lado, Las Fuerzas del Cielo y otros grupos referenciados en Santiago Caputo defienden su lógica de intervención en redes.
En el entorno de la secretaria general de la Presidencia creen que Caputo trabaja en un proyecto político personal. “Esta vez no va a estar en la estrategia en las provincias”, advierten cerca de Karina Milei, apuntando al diseño electoral de 2027. La frase busca concentrar el armado electoral junto con Eduardo “Lule” Menem y Martín Menem.

Bullrich, un frente difícil de ordenar
El segundo dolor de cabeza es Patricia Bullrich. En Balcarce 50 admiten que la situación de la senadora “se les fue de las manos”. La exministra de Seguridad volvió a diferenciarse del Gobierno por el caso Adorni, habló de una “omisión ética” y protagonizó un cruce con el jefe de Gabinete durante la reunión de mesa política.
En el entorno de Adorni sostienen que el ministro coordinador la enfrentó porque considera que sus cuestionamientos públicos debieron haber sido planteados antes en privado. “Le dijo que primero le diga por privado lo que piensa decir en público para criticarlo”, expresan en Nación. El intercambio expuso el malestar acumulado y dejó en claro que la foto de unidad no alcanzó.
En el Gobierno advierten que desplazar a Bullrich ya no es viable. “Si se carga a Manuel, va por Javier y Karina”, expresan en un despacho oficial. El enojo es fuerte, pero el cálculo interno es que es demasiado tarde para apartarla sin abrir una crisis mayor. El karinismo mantiene, eso sí, un objetivo electoral: que Bullrich compita por la Ciudad de Buenos Aires.
Gobernadores, la tercera pata del plan
El Gobierno busca cerrar acuerdos de gobernabilidad con mandatarios dialoguistas para sostener las reformas hasta marzo. No se trata de ir juntos en las boletas, sino de evitar confrontaciones directas en algunos distritos y coordinar votaciones legislativas.
En Balcarce 50 apuntan a sostener entendimientos con Raúl Jalil, Osvaldo Jaldo, Gustavo Sáenz, Rogelio Frigerio, Rolando Figueroa, Alberto Weretilneck, Hugo Passalacqua, Leandro Zdero y Marcelo Orrego, entre otros. Diego Santilli seguirá como articulador de esa agenda, que mezcla reclamos de gestión, obras, financiamiento, reforma electoral y acompañamiento legislativo.
La Casa Rosada necesita esos acuerdos para avanzar con el Súper RIGI, la ley de lobby, la reforma electoral, los cambios en Inocencia Fiscal y el paquete desregulador. En el Gobierno reconocen que la agenda legislativa se volvió más frágil tras las críticas del PRO, la presión de la oposición por la moción de censura y las dudas de bloques provinciales.
El oficialismo también busca una promesa de discusión sobre reforma tributaria para aplicarla en 2028. En Nación descartan que pueda sancionarse antes de fin de año, pero quieren dejar encaminado un compromiso político con gobernadores. La reforma electoral es otro eje: el Gobierno quiere modificar las PASO y analiza salidas intermedias para conseguir votos.