Instalaron dispositivos de vigilancia en un parque provincial y lo que captarán cambiará todo
¿Qué secretos de la fauna silvestre podrían revelar estos nuevos dispositivos? Los detalles de una inversión que promete transformar la forma de estudiar y proteger la biodiversidad.
Un equipamiento tecnológico de última generación fue adquirido para reforzar la investigación en un área natural protegida. La Dirección de Flora, Fauna Silvestre y Suelos, a través de su Subdirección de Áreas Naturales Protegidas, continúa desarrollando acciones orientadas a la conservación del Parque Provincial Aconquija.
En el marco de un trabajo articulado con la consultora del Plan de Conservación y Manejo del Parque, Lucía Krapovickas, se adquirieron cuatro cámaras trampa con visión nocturna, junto a sus respectivos accesorios. Estas herramientas serán destinadas al fortalecimiento de las tareas de monitoreo e investigación dentro del área.

La adquisición fue financiada con fondos de la Ley de Bosques correspondientes a la convocatoria 2022. Esta incorporación representa un aporte significativo para avanzar con el estudio que permita ordenar el área de uso público y sus sendas, consolidando estrategias de manejo basadas en evidencia científica.
¿Qué función cumplirán estas cámaras?
“Las cámaras servirán para optimizar el registro visual y sonoro de la fauna silvestre, contribuyendo a la generación de información técnica clave para la toma de decisiones orientadas a la protección de la biodiversidad”, explicaron desde la Subdirección.

Estas acciones reafirman el compromiso institucional con la conservación del patrimonio natural, promoviendo el fortalecimiento de las capacidades de gestión y el uso responsable de los recursos. El objetivo es garantizar la protección y el conocimiento de los ecosistemas que conforman el Parque Provincial Aconquija.
¿Qué características tiene este parque?
Creado en 1936 por la Ley Provincial Nº 1672, el Parque se ubica en el departamento Yerba Buena, a pocos kilómetros de la capital provincial y a ambos lados del camino hacia la Sierra de San Javier. Con una superficie de 240 hectáreas, protege un importante sector de las Yungas tucumanas en su piso altitudinal de Selva Montana.

Su riqueza ecológica resguarda valiosos ecosistemas y especies autóctonas, brindando, además, servicios ambientales fundamentales como la regulación hídrica y la conservación de la biodiversidad. Asimismo, se destaca por ser una de las Áreas Naturales Protegidas más cercanas a la ciudad y con mayor afluencia de visitantes, donde las actividades deportivas constituyen uno de sus principales atractivos.