Infartado en la fábrica: lo llevaron en remís en vez de ambulancia y la condena millonaria que explota todo
Un infarto laboral, un remís en vez de ambulancia y una condena de $351 millones. ¿Qué falló en la atención? Los detalles escalofriantes del caso.
Un trabajador de 54 años sufrió un infarto en plena jornada laboral en una fábrica de La Plata. En lugar de llamar a una ambulancia, la empresa lo subió a un remís que tardó media hora en llegar. Hoy, con graves secuelas neurológicas, la Justicia ordenó una indemnización récord de $351 millones contra la ART.
El Tribunal de Trabajo N°3 de La Plata condenó a Federación Patronal Seguros por la deficiente atención recibida por César Gustavo Fernández, quien el 24 de noviembre de 2021 se descompensó mientras trabajaba en Albano Cozzuol S.A., firma dedicada a componentes plásticos para autos.
¿Qué pasó aquel día?
Según la reconstrucción judicial, Fernández comenzó a sentirse mal y la empresa, lejos de activar el protocolo de emergencia, dispuso un remís. El vehículo demoró unos 30 minutos en llegar y luego trasladó al operario a un sanatorio a 15 minutos de distancia, pese a que había un hospital mucho más cerca. Además, lo acompañó un compañero sin entrenamiento en RCP.
El abogado del damnificado sostuvo que la demora provocó falta de oxígeno en el cerebro, derivando en lesiones neurológicas irreversibles. El fallo calificó el episodio como "accidente de trabajo por ocasión", una figura jurídica poco habitual.
Secuelas que cambiaron su vida
Fernández padece cuadriparesia, lo que limita severamente la movilidad de brazos y piernas. Hoy vive en una vivienda adaptada con equipamiento médico, asistido por profesionales y su pareja, Alejandra Mir. "Con una reacción humana, hoy podría llevar una vida normal", lamentó Mir, quien destacó que el fallo garantiza la asistencia médica de por vida, algo clave ante los altos costos del tratamiento diario.
La ART apeló
La sentencia no está firme. Federación Patronal Seguros apeló argumentando que el hecho no constituye un accidente laboral. Cuestionó la calificación y el monto de la indemnización. Además, negó desatención: aseguró que Fernández estaba lúcido sin síntomas evidentes de infarto, que la planta tenía desfibrilador y que fue el propio trabajador quien eligió el sanatorio.