Iberá: liberaron una pareja, 19 años después hay más de 200 y una manada que no se veía desde 1950
Se habían ido para siempre del Iberá. Una pareja liberada en 2007 parecía un gesto simbólico, pero 19 años después el humedal correntino recuperó siete especies desaparecidas, incluido un depredador que no pisaba Corrientes desde hacía más de 70 años.
En 2007, un equipo de especialistas soltó una pareja de osos hormigueros gigantes en Rincón del Socorro, en pleno corazón de los Esteros del Iberá. Casi dos décadas más tarde, ese movimiento inicial derivó en la recuperación de siete especies que se habían apagado del humedal correntino y, en un caso, de todo el país.
Antes de esa liberación, el panorama era otro. Décadas de caza, transformación de hábitats y presión humana habían borrado del mapa local a varios animales clave para el equilibrio ecológico del Iberá, uno de los humedales más valiosos de Sudamérica.
El oso hormiguero, el primero en volver
El primer desafío fue recuperar al oso hormiguero gigante, ausente de Corrientes desde mediados del siglo XX. Los especialistas trasladaron ejemplares rescatados de distintas provincias, que pasaron por un período de adaptación antes de ser liberados.
Los monitoreos de 2021 estimaban más de 200 osos hormigueros viviendo en libertad dentro del humedal, muchos de ellos nacidos en estado silvestre. Ese resultado abrió la puerta a proyectos más complejos.
Las siete especies que regresaron
El programa logró restablecer poblaciones de animales que habían desaparecido de la región:
Oso hormiguero gigante: reintroducido desde 2007, con poblaciones reproductivas consolidadas.
Venado de las pampas: su recuperación arrancó en 2009 con traslados de ejemplares.
Pecarí de collar: liberado desde 2015, hoy con grupos reproductivos establecidos.
Guacamayo rojo: reintroducido a partir de 2015 tras décadas de ausencia.
Yaguareté: volvió a vivir libre en Corrientes en 2021 después de más de 70 años.
Muitú: una de las aves más emblemáticas de la región, reintroducida desde 2019.
Nutria gigante: extinta en la Argentina, regresó al país gracias al proyecto en Iberá.
Cada reintroducción exigió años de investigación, manejo de fauna, monitoreo permanente y trabajo conjunto entre especialistas en conservación.
El yaguareté, el hito que marcó un antes y un después
El mayor felino de América había desaparecido de Corrientes hacía más de siete décadas, y su ausencia había alterado procesos ecológicos fundamentales. Tras años de trabajo, nacieron los primeros cachorros dentro del programa y, en enero de 2021, una hembra junto a sus dos crías fue liberada completamente en estado silvestre.
La vuelta del principal depredador permitió restablecer funciones ecológicas esenciales que se habían perdido junto con la especie.
Un territorio protegido de 758.000 hectáreas
Todo el proceso se desarrolla dentro del Gran Parque Iberá, uno de los espacios naturales protegidos más extensos del país. El área se compone de 158.000 hectáreas del Parque Nacional Iberá y 600.000 hectáreas del Parque Provincial Iberá, que suman una superficie protegida de 758.000 hectáreas.
Allí se impulsa la recuperación de especies, la conservación de hábitats y el turismo de naturaleza. Los especialistas remarcan que el objetivo no es solo preservar la biodiversidad existente, sino reconstruir un ecosistema funcional, donde las especies recuperadas vuelvan a cumplir su papel como dispersoras de semillas y reguladoras de poblaciones.
Un modelo que mira el mundo
Lo que empezó con apenas dos osos hormigueros se convirtió en una de las experiencias de restauración de fauna más relevantes de América Latina. El Iberá ya no es solo un refugio para las especies que sobrevivieron: es un territorio donde animales desaparecidos vuelven a ocupar el lugar que tuvieron durante siglos.
El proyecto demuestra que, con planificación, protección de hábitats y trabajo científico sostenido, es posible revertir procesos de extinción local y recuperar parte de la biodiversidad perdida.
Con información de Noticias Ambientales.