Iban por un biocuero con cáscaras de fruta y el alperujo les cambió el plan
La investigación iba por el biocuero de cáscaras de frutas, hasta que una empresa olivícola les acercó otro residuo y todo tomó otro camino. Diez alumnos de la EPET N°3 se llevaron el Regional de Industria Inspira y ahora piensan en la patente.
Un grupo de estudiantes de la EPET N°3 se llevó el Regional de Industria Inspira con un biocuero fabricado a partir de alperujo de oliva, el residuo que deja la industria olivícola. El premio incluye un viaje a Buenos Aires para diez alumnos que seguirán empujando la iniciativa.
El director de la institución, Eduardo Yáñez, contó a TELESOL que todo arrancó con un programa de mentorías que animó a los chicos a meterse en el desarrollo. El certamen lo organizaron la Unión Industrial Argentina y el Ministerio de Educación, y el equipo sanjuanino compitió en Mendoza dividido en dos grupos de cinco integrantes. Un jurado terminó eligiendo la propuesta y le dio el reconocimiento.
Del laboratorio a la fórmula
Según Yáñez, no hay antecedentes de un proyecto parecido y los alumnos hicieron pruebas de laboratorio con materia prima que les entregó Solfrut, la empresa con la que articularon el trabajo. El directivo aclaró que la fórmula todavía se está terminando de elaborar.
El grupo lo componen diez estudiantes de séptimo año: nueve chicas y un chico. Una de las alumnas explicó que se organizan por roles y que la materia prima se acondiciona en sus versiones sólida y líquida. Otra integrante remarcó que la meta es lograr un biomaterial amigable con el ambiente partiendo de un residuo de San Juan.
En esa línea, la joven apuntó que se desperdician casi 100.000 toneladas de alperujo por año y que tomaron ese número como una oportunidad para buscar una salida sustentable.
El giro que les cambió la investigación
El equipo venía investigando un biocuero hecho con cáscaras de frutas, pero el vínculo con Solfrut les movió el rumbo. Llevaron el alperujo al laboratorio, atravesaron pruebas y correcciones, y así consiguieron avanzar con el material.
De acuerdo con lo que relataron, el proceso final consiste en mezclar la formulación, dejar secar el biomaterial a temperatura ambiente durante tres días y obtener un producto con resistencia y flexibilidad.
Qué quieren hacer con el material
Ahora los estudiantes buscan una forma de producción industrial. Sostienen que el material podría usarse en bolsos, carteras, libretas y accesorios para perro, y plantearon que la idea es continuar la investigación fuera del ámbito escolar y avanzar hacia la patente del desarrollo.
En cuanto a los costos, estimaron que los productos elaborados con este biomaterial rondarían los $60.000, mientras que un producto de biocuero puede alcanzar los $90.000.


