Iba a arrancar su auto y lo mataron a tiros: lo que dejaron adentro del vehículo descolocó a los investigadores
Iba a arrancar su auto y lo mataron a tiros. La escena parecía un robo, pero lo que los atacantes dejaron sin tocar adentro del vehículo y en el predio hizo que los investigadores cambiaran de rumbo.
Guillermo Julio Klarer, un trabajador forestal de 56 años, fue hallado sin vida dentro de su Volkswagen Polo crema en el barrio Kilómetro 10, conocido como Toma de Agua, en Puerto Esperanza. El cuerpo presentaba lesiones compatibles con disparos de arma de fuego y el motor del rodado todavía estaba encendido cuando llegaron los pesquisas.
El caso está en manos del Juzgado de Instrucción 3 de Puerto Iguazú, a cargo del magistrado Martín Brites. Hasta el momento no hay detenidos ni un móvil confirmado, y las autoridades mantienen un hermetismo prudente sobre las hipótesis que manejan.
El ataque y la escena
Según fuentes vinculadas a la causa, el hombre habría sido sorprendido justo cuando se disponía a poner en marcha su vehículo. El Polo crema quedó con el motor en marcha y el cuerpo de Klarer en el interior, con varias heridas de bala.
Los especialistas de la Unidad Regional V, con asiento en Puerto Iguazú, revisaron la escena y encontraron indicios de que los impactos provendrían de una pistola calibre 9 milímetros. Ese dato orienta las pericias balísticas que se están llevando adelante.
Lo que no se llevaron
Uno de los puntos que más llamó la atención de los investigadores es lo que los atacantes dejaron intacto. Klarer conservaba su teléfono celular y su billetera en el momento del hallazgo. Tampoco faltaba una motocicleta que estaba en el predio de su domicilio.
A eso se suma que los autores del ataque no habrían ingresado a la vivienda. Para los pesquisas, esos elementos permiten descartar, en principio, que el crimen haya tenido como objetivo un robo. Por eso comenzaron a mirar otras posibilidades, aunque sin apurarse a confirmar ninguna.
La hipótesis del ajuste de cuentas
En ese marco, la posibilidad de una represalia o un ajuste de cuentas aparece entre las líneas que se encuentran bajo análisis. Sin embargo, los investigadores aclaran que todavía no existen elementos concluyentes que permitan sostenerla como móvil del homicidio.
La cautela es la tónica del expediente. Nadie quiere adelantar una hipótesis que después no se pueda probar, y por eso el expediente sigue sumando pruebas antes de inclinarse por una dirección.
Autopsia y testimonios, las claves que faltan
El juez Brites ordenó la autopsia para determinar las características exactas de las lesiones y otros datos relevantes para la investigación. Ese informe será central para reconstruir cómo se produjo el ataque.
En paralelo, los investigadores esperan obtener información de los testimonios de vecinos del barrio Kilómetro 10, donde fue encontrado el vehículo. También se realizaron pericias en la escena para buscar huellas y rastros que permitan identificar a los responsables.
Otro dato que se incorporó a la causa es que Klarer llevaba poco más de un año sin trabajo. Esa circunstancia podría ser considerada dentro del contexto de las averiguaciones, aunque hasta el momento no se estableció ninguna relación entre su situación laboral y el crimen.
La investigación continúa abierta. Por ahora no hay detenidos ni un móvil confirmado, y los pesquisas siguen reuniendo pruebas para tratar de esclarecer quién mató a Klarer y por qué.