Hurones en la Cuesta del Portezuelo: por qué salieron de sus escondites y se volvieron furor
Los hurones se volvieron los dueños de la escena en la Cuesta del Portezuelo, pero su nueva actitud despierta dudas: ¿qué los llevó a mostrarse tanto?
Quien haya transitado la Cuesta del Portezuelo sabe que el paisaje exige mil ojos. Entre curvas cerradas, precipicios verdes y la música implícita de la zamba clásica, lo habitual es cruzarse con algún cóndor sobrevolando el abismo o, a lo sumo, alguna cabra audaz desafiando la gravedad al costado del asfalto. Por eso, el espectáculo de los últimos días dejó a más de un conductor pisando el freno y frotándose los ojos: hurones decidieron adueñarse de las alturas catamarqueñas.
A plena luz del día y sin el menor atisbo de timidez, estos mamíferos de cuerpo alargado y andar ágil comenzaron a dejarse ver entre la vegetación de las lomadas, curioseando a metros del camino. Visitantes, acostumbradas a sacar la foto panorámica del valle desde los miradores, terminaron cambiando el foco de sus cámaras hacia el suelo para registrar al impensado invitado.
¿Por qué bajaron de sus escondites?
Especialistas locales sugieren que la tranquilidad en ciertas zonas y la búsqueda de alimento los han animado a descender de sus escondites habituales. La combinación de un entorno más silencioso y la necesidad de conseguir comida explicaría por qué estos animales, normalmente esquivos, se muestran ahora tan confiados.
Las redes, rendidas a sus pies
Lo cierto es que la aparición de estos hurones hizo estallar las redes con mensajes e imágenes, y hasta algunos ya lo llaman por su nombre: “Cachito”. Entre los mensajes que se viralizaron con la imagen de uno de los hurones se lee: “Cachito, el busca comida, pero se hizo re vivo”, “Hay que cuidarlos, no molestarlos”, “Ya anda mejorcito, se lo veía sin fuerzas”, “no debe ser mascotizado”.