Hundieron 100 tanques de guerra en el mar: lo que encontraron adentro 32 años después

Cien tanques de guerra terminaron en el fondo del golfo de México y hoy son el refugio de una fauna que nadie imaginaba. Qué encontraron los buzos adentro de los blindados y por qué el Ejército eligió el mar para deshacerse de ellos.

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Hundieron 100 tanques de guerra en el mar: lo que encontraron adentro 32 años después
Hundieron 100 tanques de guerra en el mar: lo que encontraron adentro 32 años después

El Ejército de Estados Unidos tenía cien tanques M60 fuera de servicio y una idea poco convencional para deshacerse de ellos: mandarlos al fondo del golfo de México. Así nació REEF-EX, un proyecto que en 1994 sumergió los vehículos frente a las costas de Alabama con la intención de que la vida marina los adoptara como propio.

Los blindados quedaron a profundidades de entre 21 y 34 metros. Lejos de convertirse en chatarra contaminante, con el tiempo empezaron a cumplir otra función: arrecifes artificiales y refugio para distintas especies.

Cómo fue el operativo, etapa por etapa

Todo arrancó en 1993, cuando el Ejército retiró los tanques del servicio y comenzó a evaluar qué hacer con ellos. La alternativa que ganó terreno fue aprovecharlos bajo el agua para favorecer la biodiversidad marina.

El hundimiento se concretó al año siguiente, pero no de una sola vez. Primero, el 1 de junio, bajaron 6 unidades. Después, entre el 25 y el 29 de julio, sumergieron otros 58 vehículos. El cierre llegó el 26 de septiembre con los últimos 36 tanques.

Antes de que tocaran el agua, las autoridades se ocuparon de sacarles combustibles, aceites, fluidos hidráulicos, municiones y otros materiales peligrosos. También trabajaron junto a organismos ambientales para certificar que fueran aptos para quedar sumergidos.

Los cien blindados terminaron repartidos en dos sectores destinados a crear arrecifes artificiales: Don Kelly North y Hugh Swingle.

Por qué la vida marina se instaló en los tanques

El Departamento de Conservación y Recursos Naturales de Alabama explicó el mecanismo: los arrecifes artificiales ofrecen superficies sólidas donde distintos organismos pueden adherirse. Con el correr del tiempo, esa base atrae animales pequeños y, detrás de ellos, peces de mayor tamaño.

Los resultados no tardaron en notarse. Apenas un año después, en 1995, varios pescadores comprobaron tras el paso del huracán Opal que los tanques seguían en su lugar y ya albergaban una gran cantidad de peces de distintas especies.

Dos décadas más tarde, la buceadora Lila Harris contó lo que vio en una expedición de 2015: peces león, gobios, un mero gigante y caballitos de mar conviviendo en un mismo tanque convertido en arrecife.

Cuánto pueden durar y qué no se sabe

Según las autoridades, estas estructuras podrían seguir funcionando como arrecifes durante al menos 50 años. Lo que no existe es un relevamiento público actualizado que confirme cuántos de los 100 tanques permanecen intactos hoy.

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