Huérfano a los 5 años, hoy tiene 85 y sigue entrando a la cancha: el árbitro que rompió un récord en San Rafael
A los 5 años quedó huérfano de madre en San Rafael y parecía que su ciclo en el arbitraje había terminado. Lo que encontró en General Alvear le cambió el final: hoy, a los 85, sigue entrando a la cancha y ya lleva 64 años dirigiendo.
Oscar Cobos se levanta, se pone la ropa de árbitro y sale a dirigir partidos. Lo viene haciendo desde hace 64 años, una cifra que lo convierte en un caso excepcional dentro del fútbol mendocino. Cada vez que pisa el campo de juego, dice, vuelve a sentir una conexión difícil de explicar.
Su historia, sin embargo, empezó mucho antes del arbitraje y tuvo un arranque duro. Oscar es uno de cuatro hermanos que quedaron huérfanos de madre durante la infancia en San Rafael. Su mamá trabajaba lavando ropa a domicilio y falleció cuando esperaba a su quinto hijo.
“Quedamos huérfanos de madre y a la deriva”, recordó al repasar aquellos años, en diálogo con NOTICIERO ANDINO. Con el tiempo, los cuatro hermanos pudieron encaminar sus vidas, formar sus propias familias y llegar a la jubilación.
La familia, primero
Para Oscar, la familia siempre estuvo en el centro de todo. “Mi pasión, primero que nada, fue formar una familia, fue la pasión de la vida”, expresó. Pero el fútbol también se metió de lleno en su historia y nunca más se fue.
Durante décadas estuvo ligado al arbitraje y hubo un momento en que su ciclo en la Liga Sanrafaelina de Fútbol parecía haber llegado a su fin. Al no recibir nuevas designaciones, decidió buscar una alternativa y la encontró en General Alvear, donde fue recibido, según sus propias palabras, “con los brazos abiertos”.
Su trayectoria se resume en un número que sorprende: 64 años como árbitro en actividad.
Sin cuentas pendientes
A pesar de haber atravesado una infancia difícil, Oscar asegura que no siente que tenga grandes cuentas pendientes. Cuando se le pregunta si todavía conserva algún sueño por cumplir, responde sin vueltas: “No, no, porque no le puedo pedir más a la vida”.
Su mensaje, lejos de quedarse solo en el fútbol, resume una filosofía construida a lo largo de sus 85 años: tener fe, mantener la esperanza y “ser ordenado”.