Hallazgo en Ancasti: morteros y pictografías revelan el uso de alucinógenos en la Cultura Aguada
Un nuevo alero en Ancasti revela morteros para preparar alucinógenos y pictografías de llamas. ¿Qué secretos esconde la Cultura Aguada?
En los Aleros de San Francisco, departamento Ancasti, un nuevo sitio arqueológico suma piezas clave para entender la relación entre los alucinógenos y el arte de la Cultura Aguada. Se trata del Alero de los Morteros, un espacio ceremonial donde los antiguos habitantes preparaban sustancias psicoactivas.
¿Qué hace único al Alero de los Morteros?
A diferencia de los Aleros del Sapo y del Palo Borracho, donde predominan las representaciones del Sacrificador y el Shaman, aquí el rasgo distintivo no son las pinturas rupestres, sino los receptáculos tallados en la roca para moler y preparar elementos alucinógenos. El sitio está ubicado a 150 metros al noreste de los otros aleros, con orientación norte-sur y un panel pictográfico que mira hacia el este.
En el centro de una línea que va del Alero del Sapo al Alero de las Cuevas, este tercer alero cuenta con una plataforma al pie del panel donde se encontraron morteros asociados al lugar ceremonial, algo inédito en la región.
Los morteros y el bosque de cebil
Mientras la bibliografía menciona el uso del cactus San Pedro y los frutos del cebil, el Alero de los Morteros está rodeado de un denso bosque de esta última planta. En el Mortero 1, las vainas de cebil yacen dentro y alrededor del pozo tallado, con forma de batea alargada. El Mortero 2 impresiona por su cuidado y profundidad, con una forma circular casi perfecta que rivaliza con herramientas modernas.
La Cultura Aguada: esplendor y misterio
Considerada el desarrollo cultural más alto de la región, la Cultura Aguada ocupó gran parte de Catamarca, norte de La Rioja, San Juan, y llegó hasta el Valle Calchaquí, San Pedro de Atacama y Cochabamba. Su apogeo ocurrió entre los años 600 y 800 d.C., y su declinación hacia el 900 d.C. pudo deberse a cambios climáticos, según los investigadores.
El arqueólogo aficionado Omar Barrionuevo halló en Nana Huasi, en el cerro Ancasti, viviendas de Aguada con techos incendiados, posiblemente por ataques de guerreros del Chaco santiagueño.
Las pictografías del Alero de los Morteros
Aunque el panel no es tan rico como el de otros aleros, presenta dos motivos de llamas: uno con figuras de tinte grueso, una con estómago resaltado y otra estilizada; y una segunda representación más realista, aunque deteriorada, donde se distingue cabeza, cuello y parte del cuerpo. El autor confiesa que esperaba más pictografías, pero los morteros compensan la falta.