Había un pacto de silencio entre los nietos de Gustavo Yankelevich: la frase que lo quebró

El productor contó en Intrusos cómo descubrió lo que vivían sus nietos y por qué callaron durante años. La frase que le heló la sangre y el detalle que la Justicia tomó como prueba clave.

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Había un pacto de silencio entre los nietos de Gustavo Yankelevich: la frase que lo quebró
Había un pacto de silencio entre los nietos de Gustavo Yankelevich: la frase que lo quebró

Gustavo Yankelevich rompió el silencio en Intrusos y contó cómo descubrió el calvario que vivían sus nietos Franco y Valentín en la casa de su padre, Darío Giordano. El productor reveló que los chicos callaron durante años por miedo a las represalias y que todo salió a la luz cuando uno de ellos se animó a hablar.

La entrevista se emitió este lunes en el programa de América TV, después de que Valentín, hijo de Romina Yan, hiciera público el testimonio sobre la violencia física y psicológica que sufrió durante su infancia de parte de su papá.

El pedido que encendió la alarma

Yankelevich recordó que la primera en advertirle que algo no andaba bien fue Cris Morena, su exesposa. "Me dijo que les prestara atención a los chicos", contó. Al principio creyó que era una situación pasajera, hasta que Franco, el mayor, le pidió irse a vivir con él.

El productor empezó a buscarlo una vez por semana por el colegio para almorzar juntos. En uno de esos encuentros, el nene le dijo: "Abuelo, quiero ir a vivir con vos", pero no mencionó que lo golpeaban. Yankelevich le propuso entonces quedarse una semana para probar cómo se sentía.

Cuando le comunicó la idea a Darío Giordano, la respuesta fue terminante: "De ninguna manera, yo soy el dueño. Hasta los 18 años van a hacer lo que yo quiera". Para el productor, esa reacción fue la señal de que algo grave estaba ocurriendo.

La confesión que lo cambió todo

Tras ese episodio, Gustavo siguió con los almuerzos semanales. Durante tres encuentros consecutivos, Franco, que entonces tenía 11 años, apenas habló. Hasta que su abuelo lo encaró: "Soy una persona grande, acá algo pasa. Me tenés que contar".

La respuesta lo heló: "Abuelo, si yo te cuento lo que pasa, papá me va a matar. Cuando se enteró de que te pedí ir una semana a tu casa, me cagó a trompadas. Me desmayó a golpes". Yankelevich se quebró en vivo al recordarlo.

Ese fue el punto de partida para que comenzara a asesorarse con abogados y pelear por la tenencia de sus nietos. "No era fácil", admitió. Cuando sacó a Valentín por separado, el nene le contó lo mismo. Los chicos le decían que su papá era una persona cuando había visitas, pero otra cuando se quedaban solos: "Aparece el monstruo".

La llamada que aceleró todo

Un día recibió el llamado de una amiga de Valentín, que le contó que hablaba con él todas las noches. El nene le decía que se quería ir con su mamá y que no quería estar más en esa casa, con lujo de detalles. Para Yankelevich, ya no había tiempo que perder.Empezó a ir todos los días al colegio y, durante el recreo largo, le daba un abrazo a Valentín para que sintiera afecto. También habló con Cris Morena y con Tomás, su otro hijo, para pedirles que lo dejaran manejar la situación. "Por eso Valen cuenta mucho de mí y no tanto de su abuela o tío. Me hice cargo", explicó.

La tenencia y el tic que fue clave

La tenencia definitiva tardó tres años y medio porque Darío Giordano apelaba una y otra vez. "Cuando fue a Casación, Valentín dijo todo lo que no dijo en la nota delante de asistentes sociales y de los jueces. Ahí se terminó", relató Yankelevich. La Justicia determinó que no había revinculación posible.

Uno de los factores decisivos para demostrar lo que vivían los chicos fue el tic que tenía Franco. Según contó el productor, al nene se le ponían los ojos en blanco durante unos segundos. "Una doctora nos dijo el día que se venían los chicos a casa que Franco no tenía un tic; lo de poner los ojos en blanco es porque le pegan en la cabeza", reveló.

Por qué Azul no se fue con él

Yankelevich aclaró que su nieta Azul no se fue a vivir con él porque no había pruebas de que Giordano le pegara. "A Azul era como desprenderla de él. En el Juzgado convinimos que íbamos a monitorear si él con ella tenía el mismo accionar. Y no, no lo tuvo", detalló.

El productor respondió así a las críticas que surgieron en redes sociales después de que se conociera el relato de Valentín. Y pidió que, como en su caso, se escuche y se preste atención al comportamiento y a las palabras de los chicos para prevenir situaciones de violencia.

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