Gustavo Bermúdez y su regreso a Rosario: qué dijo sobre el presente de la TV y el público local
El actor rosarino volvió a su ciudad con “La cena de los tontos” y dejó definiciones sobre el público local, la fama y el futuro de la televisión abierta.
Gustavo Bermúdez volvió a Rosario, su ciudad natal, para presentar “La cena de los tontos” en el teatro Broadway, junto a Martín Bossi y Laurita Fernández. El actor, uno de los galanes más recordados de la ficción argentina, pasó por “Una tarde más” y dejó frases contundentes sobre el estado de la televisión abierta y el paso del tiempo.
Bermúdez, que hace décadas vive en Buenos Aires, aseguró que nunca dejó de sentirse ligado a Rosario. “Es mi casa, mi ciudad natal, que la amo”, afirmó. En la ciudad hizo la primaria y la secundaria, jugó al básquet y hasta tuvo locales de ropa en la peatonal Córdoba. Su paso por la escuela, sin embargo, no fue de los mejores: “No era el mejor alumno, me costaba el colegio, no me gustaba mucho estudiar”, reconoció entre risas.
El desafío de actuar por primera vez en Rosario
La obra significó su debut como actor en la ciudad, y eso generó cierta inquietud. Bermúdez conocía el mito de que el público rosarino es uno de los más exigentes del país, y recordó una frase que le había transmitido Guillermo Bredeston, con quien debutó en televisión. Pero el temor duró poco: “La verdad que fue el mejor público que tuvimos hasta ahora”, afirmó. La obra ya había pasado por Mar del Plata y Buenos Aires, pero la reacción de los espectadores rosarinos los sorprendió. “La calidez, las risas y los aplausos que hubo, no lo vivimos nunca”, describió.
Por qué aceptó hacer “La cena de los tontos”
La propuesta no era nueva para él: Adrián Suar ya le había ofrecido participar de una versión anterior, pero en ese momento había dicho que no. Esta vez, la decisión fue distinta. “No tenía ganas de hacerla en Buenos Aires”, explicó. Lo convenció la posibilidad de salir de gira y recorrer el país, además de hacer temporada en Mar del Plata. Bermúdez había visto la obra como espectador y la había disfrutado: “Me descostillé de la risa”, recordó. Y la experiencia sobre el escenario superó sus expectativas: “Te quedás y decís: no puedo creer que se rían tanto”, contó.
El galán que quedó atrás
Durante buena parte de su carrera fue identificado como el galán de las telenovelas, pero él prefiere mirar esa etiqueta con distancia. “El tiempo pasa, todos envejecemos y el envase es lo primero que se va”, respondió cuando le preguntaron cómo llevaba haber sido el galán. Para él, lo que permanece es “lo que llevamos dentro y lo que transmitimos y lo que hacemos”. También evitó comparar su generación con los actores actuales: el cambio, dijo, está en el medio. “No se produce ni una sola ficción hoy para la tele abierta”, afirmó, y recordó que en su época de mayor actividad se producían alrededor de 18 o 20 ficciones por año entre los distintos canales. Mencionó ciclos como “Atreverse”, “Compromiso”, “Grande, Pa!” y “Mi chanta favorito”. Aun así, cree que la TV abierta va a volver a ser protagonista: “Yo creo que la tele abierta va a volver a ser en algún momento un poco la protagonista”, sostuvo. Para Bermúdez, el crecimiento del teatro tiene que ver con la experiencia de lo real: “Hoy lo que está quedando real para transmitir emociones es el vivo del teatro o el cantante que está ahí, no es un holograma”, explicó.
La fama, los paparazzi y el cuidado de su familia
La etapa de mayor popularidad también implicó una exposición que Bermúdez manejó con cuidado. Contó que siempre fue “muy celoso” de su intimidad y que junto a la madre de sus hijas tomó una decisión familiar: él sería la persona pública, pero ellas no habían elegido esa exposición. Durante los años de mayor fama llegó a tener guardias en la puerta de su casa y sufrió acoso de la prensa. También recordó publicaciones de revistas que, según relató, inventaron romances con otras actrices. “Han inventado cosas y lo han puesto en una tapa de revista”, contó. El problema no era solo la exposición personal, sino el impacto en su familia. “Ella se ha bancado muchas”, dijo sobre la madre de sus hijas, a quien definió como “una mujer, una compañera de fierro”.