Otra temporada de Guaraní termina con la misma sensación amarga y un dato que incomoda a todo Villa Sarita: los intentos ya se cuentan con los dedos de dos manos. Qué falta para que la Franja deje de dar vueltas en el fondo del fútbol argentino.
La Franja volvió a quedarse afuera en un mano a mano y la pregunta que recorre Villa Sarita es la misma de siempre: ¿hasta cuándo el club va a seguir dando vueltas en el fondo del fútbol argentino? La serie perdida ante La Picada expuso, una vez más, a un equipo sin respuestas ante un rival simple pero efectivo.
Hace casi una década que las temporadas de Guaraní parecen tener el mismo rumbo. En cada arranque se repite el mismo discurso: "el objetivo es el ascenso", "lo pide la historia y la camiseta", "te obliga el escudo". La realidad, hace años, dice otra cosa.
Un descenso que nunca terminó de digerirse
El golpe fue en 2018. Desde entonces, la Franja tuvo sus chances de volver, pero en el medio sufrió dos reestructuraciones del fútbol argentino. Los regionales regresaron, siempre duros para los clubes, y ahora se suma un nuevo certamen: el torneo Argentino del Interior.
Guaraní, por historia, seguramente reciba su invitación. Es uno de los grandes de la región, aunque esa condición se sostiene en lo hecho hace más de cuatro décadas, en las campañas de los extintos torneos Nacionales, cuando la Franja se medía con los grandes, le ganó al Independiente campeón del mundo y goleó a Boca en Villa Sarita. Los hinchas más chicos no conocen esas imágenes: apenas quedan un puñado de videos.
La crónica de siempre: ilusión, choque y bronca
El guion se repite temporada tras temporada. El equipo arranca con ilusión, saca ventaja ante rivales inferiores, apela a la mística del Clemente Argentino Fernández de Oliveira. Después se cruza con un rival mejor armado, con ideas, y sucumbe entre la bronca de sus hinchas.
Hubo excepciones. Las finales de 2019 y 2022 nacieron de campañas en las que el equipo creció paso a paso, ganó confianza y encontró figuras que le dieron un plus. Se perdió por detalles. La del 2019, ante Central Norte de Salta, quedó envuelta en polémica. La del 2022, frente a Juventud Antoniana, no tuvo atenuantes.
Más allá de las derrotas y los sinsabores, entre aquel marzo de 2018 y este octubre de 2026 la Franja parece estancada en un círculo vicioso. La caída ante La Picada lo dejó a la vista: un rival que no se complicó, simple pero efectivo, que tuvo claro qué hacer en todo momento, y un Guaraní sin ideas para jugar ese mano a mano.
Las ideas que faltan adentro y afuera
El problema no es solo futbolístico. Afuera también faltan ideas: al parecer está prohibido que alguien al frente del club piense que jugar un Regional no es una prioridad. Quizás la prioridad debería ser otra: las inferiores, poner en condiciones las instalaciones, generar sentido de pertenencia en los más chicos.
El Regional, en términos económicos, es lo peor que le puede pasar a un club. Muchos gastos en viajes, refuerzos y logística, y prácticamente nulos ingresos. Ahí también entra el reclamo válido de los dirigentes: el público solo responde cuando al equipo le va bien. No es una potestad exclusiva de Guaraní, les pasa a todos.
Pensar en un ascenso implica mucho más que armar un buen equipo y traer un buen DT. Las condiciones tienen que estar dadas en lo deportivo, en lo económico y, sobre todo, en lo institucional. Que te llamen para un especial de AFA Estudio no significa deudas saldadas: los faltazos a las reuniones importantes, en algún momento, pesan.
Nueve golpes y una comparación incómoda
Ya van nueve intentos. Nueve golpes, algunos más duros que otros. Uno de ellos significó que el club tuviera elecciones por primera vez, pero ni siquiera eso sirvió para replantear en serio el objetivo deportivo a cinco, a diez años y más.
Mientras tanto, hace pocos días Excursionistas volvió a la Primera Nacional después de 54 años. No fue de un día para el otro: fue el proceso de un grupo de dirigentes que entendió que no había que buscar el ascenso sin bases firmes. De la C a la B Metro y de la B Metro a la Primera Nacional. El proyecto era para 2030, pero se adelantó.
En Villa Sarita cambian los actores, cambian las maneras, cambian los jugadores, los técnicos y los dirigentes. La Franja sigue en el mismo lugar, hundida en el fondo del fútbol argentino, un lugar que lamentablemente se le hizo costumbre.