Grietas en la Escuela 16 de Bariloche: qué dice el informe que mantiene las aulas cerradas
¿Qué encontraron los inspectores en las paredes de la Escuela 16 que mantiene el conflicto abierto entre el Ministerio y las autoridades?
Mientras las familias esperan definiciones, el Ministerio de Educación de Río Negro salió a llevar tranquilidad: “no hay riesgo estructural” en las paredes de la Escuela 16 de Bariloche, donde hace una semana aparecieron grietas. La subsecretaria de Consejos Escolares, Mónica Pouso, aseguró que los ingenieros del Ministerio de Obras Públicas ya evaluaron el edificio y descartaron peligro de derrumbe.
“Quiero llevar tranquilidad a las familias de la comunidad educativa: no hay riesgo estructural, las paredes no se van a caer”, afirmó la funcionaria, que depende del Ministerio de Educación y Derechos Humanos. Pero el conflicto está lejos de cerrarse: las clases presenciales siguen suspendidas en seis aulas y la versión oficial choca con la decisión de las autoridades de la escuela.
¿Por qué se suspendieron las clases?
Pouso fue contundente al referirse a la medida adoptada por los directivos del establecimiento: los acusó de tomar esa decisión “sin hacer caso a nuestros profesionales”, que fueron los que hicieron la primera inspección tras la aparición de las grietas, a fines de agosto. “Si nuestros profesionales hubieran encontrado un riesgo lo hubiesen informado, ¿por qué mentiríamos?”, planteó.
La funcionaria también cuestionó que se haya hablado de “abandono” por parte del Consejo Provincial de Educación (CPE). “Entendemos el temor de las familias, pero se habló de abandono… que no se hizo cargo”, dijo, y atribuyó la suspensión a que padres y directivos estaban “desinformados”.
En la escuela, mientras tanto, organizaron clases virtuales y un esquema de rotación para mantener cierta presencialidad. Según Pouso, “fue una decisión que tomaron desde la parte pedagógica, no de la parte técnica”.
Qué pasó con las grietas
El origen del problema se remonta al 25 de agosto, cuando las autoridades de la Escuela 16 alertaron sobre grietas en paredes de dos aulas. Al día siguiente, técnicos de Educación constataron que el inconveniente estaba en la unión entre el edificio histórico, construido en 1930, y la ampliación realizada en 1975.
Para monitorear posibles movimientos, colocaron testigos en las zonas afectadas. Los resultados preliminares no mostraron riesgo estructural, pero la palabra final la tendrá un estudio de suelo que hará un ingeniero civil el 12 de septiembre. Recién cuando ese informe descarte problemas en el terreno, el CPE avanzará con las reparaciones de las paredes, que según Pouso “en principio no serán trabajos muy complicados”.
El techo, otro frente abierto
Mientras tanto, el 18 de septiembre el CPE llamará a licitación pública para arreglar el techo de la escuela, que tiene filtraciones por las lluvias del invierno. Las obras se consensuarán con la Comisión Municipal de Patrimonio Histórico, ya que el edificio es parte del patrimonio de Bariloche. Pouso aclaró que este tema viene de antes y no tiene relación con las grietas.
La mirada de las familias
Liliana, mamá de dos alumnos de la Escuela 16, salió a aclarar que “en ningún momento los directivos dijeron que las clases se iban a suspender” y aseguró que la actividad “está asegurada en otros espacios del establecimiento”. Pero marcó el punto central del conflicto: “El problema que tenemos hoy es que en el informe los arquitectos no afirman que se puede habilitar el normal funcionamiento del área afectada”.
El acta de los inspectores de Arquitectura e Infraestructura Escolar, que visitaron la escuela este jueves junto a ingenieros de Obras Públicas, sostiene que “en los próximos días se emitirá informe correspondiente a fin de garantizar el buen funcionamiento edilicio”. Hasta entonces, la incertidumbre sigue.