Grabó su disco en la casa de sus padres en Formosa y 30 años después vuelve con un detalle que nadie esperaba
Un músico formoseño grabó su disco en el living de la casa de sus padres y 30 años después lo revive en versión remasterizada. La portada elegida tiene un significado que va más allá de lo estético.
Hay discos que nacen en grandes estudios y otros que se gestan en el living de una casa familiar. Parte de mí, el trabajo instrumental que Carlos López compuso y registró en 1996, pertenece a la segunda categoría y ahora regresa al ruedo con una edición digital remasterizada que lo pone a tiro de un clic.
La reedición, a cargo de CL Producciones, recupera las siete composiciones originales de un proyecto que López armó cuando tenía 27 años. Se trata de su único álbum solista compuesto íntegramente por él, un dato que dimensiona lo que significa volver sobre esos archivos tres décadas más tarde.
El lanzamiento está programado para el sábado 31 de octubre. Desde esa fecha, el material estará disponible en Spotify, Apple Music, YouTube Music y Deezer, entre otras plataformas, con distribución digital a cargo de AMA, Agregadora de Música Argentina.
Un estudio en el barrio Fleming
La historia del disco es también la de una producción independiente hecha y derecha. En 1996, Carlos instaló un estudio en la casa de sus padres, en el barrio Fleming de Formosa, y grabó con un sistema digital de ocho canales. Él mismo ejecutó todos los instrumentos: piano, bajo eléctrico, guitarras, sintetizadores y sonidos sampleados. A eso le sumó la programación de baterías electrónicas mediante secuencias MIDI.
Las herramientas digitales, que por entonces empezaban a cambiar la forma de producir música, le permitieron explorar texturas y desarrollar los arreglos sin necesidad de tener una banda numerosa en el estudio. Una solución práctica que, al mismo tiempo, le dio una identidad sonora propia al trabajo.
Siete piezas sin una sola palabra cantada
En Parte de mí no hay voz. Las siete piezas construyen sus relatos a través de los instrumentos, las secuencias y las capas sonoras. El recorrido deja ver las influencias del folklore argentino y de los sonidos latinoamericanos, junto con la sensibilidad musical de su autor.
Para esta nueva edición, López se puso al frente de una remasterización con un proceso híbrido, analógico y digital. Recuperó las grabaciones originales y preparó los archivos en resolución de 24 bits y 48 kHz, con la idea de mejorar la calidad de escucha sin tocar el espíritu de la obra.
Sol de Formosa en la portada
La tapa de la reedición lleva Sol de Formosa, una obra plástica de Oscar Ramón Ledesma, conocido como Pachín. La imagen aporta una referencia visual al territorio donde nació el proyecto y refuerza el lazo entre música, identidad y memoria.
El álbum también incluye una dedicatoria al universo, a sus padres, hermanos, hijos y nietos, y a la memoria de su amigo Zitto Segovia. López extiende el reconocimiento a Raúl Díaz y Patricia Semper, dos nombres que forman parte de sus afectos y de su recorrido.
Treinta años después, el músico abre de nuevo ese archivo y comparte su historia con los oyentes de siempre y con las nuevas generaciones. El origen no se pierde: sigue ahí, en aquel joven de 27 años que decidió reunir sus composiciones en un álbum propio y experimentar con el sonido desde Formosa.