Gimnasia no lo tuvo a Nacho Fernández y apareció un nombre que se llevó todos los aplausos
Cuatro victorias al hilo, clasificación a la Sudamericana y un equipo que se ganó el respeto de todos. Pero lo que llamó la atención fue quién no estuvo en cancha y quién se llevó la calificación más alta.
Gimnasia atraviesa un presente que invita a ilusionarse y lo disfruta sin culpa. El Lobo encadenó su cuarta victoria al hilo y ya piensa en lo que viene: los octavos de final del torneo Clausura, con la expectativa de conocer pronto a su próximo rival.
Lo llamativo es que el triunfo llegó sin su mejor carta sobre el campo: Nacho Fernández no fue utilizado. Aun así, el equipo ratificó la identidad que lo sostiene: un conjunto que reconoce sus límites y sabe golpear en el momento justo, cuando el partido se le abre.
El rendimiento fue desparejo entre las dos mitades. El primer tiempo mostró lo mejor del Lobo; el complemento lo encontró más replegado, sostenido por individualidades que aparecieron cuando el equipo lo necesitó.
La mano de Pereyra, bajo la lupa del aplauso
La campaña que armó Ariel Pereyra al frente del plantel merece un reconocimiento contundente. Los hinchas triperos, que venían de vivir etapas muy duras, hoy se muestran felices y entusiasmados con lo que ven.
Este Lobo, imperfecto pero generoso en su propuesta, se ganó el respeto del ambiente y sumó elogios a granel. Con la fase regular de 2026 ya cerrada, el equipo quedó bien arriba en la tabla anual y consiguió la clasificación a la Copa Sudamericana. Ahora quiere más en la parte decisiva del campeonato.
El técnico transmite serenidad en el día a día y sostuvo con firmeza a varios futbolistas que, al arranque del torneo, parecían no encajar en el once titular. Ahí está una de las claves de este presente.
Seoane, del cuestionamiento al aplauso silencioso
Cuando Pereyra asumió, Mateo Seoane no entusiasmaba a casi ningún hincha. Lejos de impresionar, "flotaba" en la mitad de la cancha sin destacarse en ninguna faceta del juego.
Hoy, con un perfil bajo que lo caracteriza, se consolidó como el eslabón menos vistoso pero más útil del mediocampo que comparte habitualmente con Miramón e Ignacio Fernández. Su presencia como el hombre más posicional de la franja central dejó hace tiempo de generar quejas hacia el entrenador.
Esa regularidad en el puesto de "número cinco" representa un punto a favor indiscutible para el DT.
Los momentos bravos que no doblegaron al técnico
Pereyra supo atravesar un tramo complicado, quizás el peor desde que llegó: la derrota en el clásico, la caída y eliminación de la Copa Argentina ante una formación suplente de Deportivo Riestra y, después, el traspié como local frente a Gimnasia de Mendoza.
En ese lapso no perdió la calma. Sin grandes variaciones a su idea original, condujo un repunte que hoy se saborea con la mayor intensidad.
Castillo, dueño del arco y de la calificación más alta
Capítulo aparte para Harlen Castillo, autor de su mejor actuación desde que se adueñó del arco. El colombiano se lució con intervenciones a puro reflejo, jugó mejor con los pies y atrapó un par de centros con solvencia.
La gente premió su labor con merecidos aplausos. Su regularidad bajo los tres palos le permitió quedarse con la calificación más alta de la jornada y ratificar que ya es el nuevo propietario del puesto.
Gimnasia está feliz. Sin perder la humildad, espera rival para lo que viene y, mientras tanto, se permite disfrutar.