Gastar menos en comida sin resignar calidad: la estrategia de una nutricionista para organizar las compras
Una nutricionista misionera explica cómo planificar compras y cocinar en casa puede reducir el gasto en alimentos, que según el INDEC demanda unos $700.000 mensuales para una familia tipo. ¿Cuáles son sus consejos para aprovechar el freezer y las legumbres?
Planificar las compras y retomar la cocina casera puede ser la clave para aliviar el impacto de los alimentos en el presupuesto familiar. Así lo planteó la nutricionista Florencia Córdoba, quien dialogó con FM 89.3 Santa María de las Misiones sobre cómo reducir gastos sin dejar de comer saludable.
Según los últimos datos del INDEC que mencionó la profesional, una familia de cuatro integrantes necesitó cerca de $700.000 en un mes solo para cubrir la canasta alimentaria, sin contar servicios ni otros gastos cotidianos. Ante ese escenario, Córdoba propone empezar a mirar con lupa qué se compra y cuánto se paga por la conveniencia de los productos listos o semipreparados.
El costo oculto de la comodidad
La falta de tiempo empuja a elegir cada vez más alimentos procesados o semielaborados. En esos productos, explicó Córdoba, no se paga únicamente por los ingredientes: también se abona el procesamiento, el envase y, sobre todo, la practicidad de tener algo casi listo para consumir.
“Por ahí creemos que optimizamos el tiempo, pero eso se ve reflejado también en la economía, en los gastos”, señaló. Una pizza congelada puede resolver una cena rápida, pero hacer la masa en casa representa un costo mucho menor. La misma lógica aplica a hamburguesas, guisos o fideos que solo requieren calentarse.
Para la nutricionista, parte del presupuesto se destina a ultraprocesados porque, consciente o inconscientemente, se está comprando tiempo. La alternativa no pasa por cocinar todos los días desde cero, sino por adelantar parte del trabajo una vez por semana.
Comprar mejor y preparar antes
Las verduras son un buen ejemplo. Aprovechar una promoción por kilo puede ser conveniente, pero si los alimentos quedan varios días sin usarse, se deterioran y el ahorro se esfuma. La propuesta de Córdoba es reservar un momento de la semana, como el domingo, para lavar, cortar y cocinar parcialmente los productos.
“Puedo picar cebolla, zanahoria, tener el zapallo picado o incluso hervido. Ya puedo adelantar no solo el corte, sino también un paso de la cocción”, explicó. Así, al preparar un salteado o una tortilla, gran parte del trabajo ya está hecho.
La especialista advirtió que uno de los momentos de mayor gasto ocurre cuando se llega a casa cansado, sin nada planificado. En esas circunstancias, es más probable recurrir a un pedido de comida o a un producto listo. “Queremos comer saludable, pero no tenemos tiempo de cortar, pelar o hervir. Ese paso previo está bueno hacerlo”, sostuvo.
Lentejas: rendidoras y económicas
Entre los alimentos recomendados por su relación precio-rendimiento aparecen las legumbres. Un paquete de lentejas secas cuesta entre $2.000 y $3.000 y, una vez cocidas, aumentan su volumen y permiten obtener varias porciones.
Córdoba propone pisarlas y mezclarlas con ajo, morrón, perejil, comino y otras verduras para formar hamburguesas, pasarlas por huevo y pan rallado y congelarlas. “Ya tengo una hamburguesa de lenteja lista para cada día que necesite usarla y no se gastó mucho dinero en esa preparación”, ejemplificó.
La misma base sirve para guisos o ensaladas, evitando que un paquete se consuma en una sola comida. Así se combinan dos objetivos que suelen verse como incompatibles: gastar menos y comer bien.
El freezer como aliado
La planificación también ayuda a evitar desperdicios. Córdoba mencionó el caso de la banana, que puede congelarse y usarse después para budines o helados caseros. El freezer deja de ser solo un lugar para guardar comprados congelados y se convierte en una herramienta para preservar preparaciones caseras.
“Nos llevaría un día hacer estas preparaciones previas, pero estamos no solo ahorrando plata, sino que también estamos invirtiendo en salud”, señaló.
Anotar para tomar conciencia
Otro ejercicio sencillo es registrar cuánto se gasta en comida comprada o fuera de casa. “Uno no se da cuenta, pero si lleva una listita de cuánto gasta en comida comprada, ahí ve que ocupa una gran parte del presupuesto”, explicó.
Ese registro permite identificar qué consumos se pueden modificar y reemplazar por opciones caseras más económicas. Córdoba cerró conectando economía y salud: “Siempre trato de hacer esta conexión entre salud y economía, porque si nosotros no nos cuidamos a través de lo que podemos, en este caso la alimentación, después las enfermedades son muy costosas”.