García Cuerva, a horas del Papa: lo que confesó cuando le pusieron el micrófono de Río Gallegos
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García Cuerva, a horas del Papa: lo que confesó cuando le pusieron el micrófono de Río Gallegos

El arzobispo de Buenos Aires reconoció que le pegó fuerte reencontrarse con los micrófonos de su Río Gallegos querido, en plena organización de la visita del papa. Lo que dijo sobre volver a Santa Cruz y el detalle que más extraña de la ciudad.

Cuando Jorge García Cuerva vio sobre la mesa el micrófono de LU12 AM680, junto al de La Opinión Austral, no pudo disimular el asombro. "¡Ay, mi querida LU12!", exclamó el arzobispo de Buenos Aires frente a los demás expositores de la conferencia del 22 de septiembre, la jornada en la que se confirmaron las fechas de la visita del papa León XIV, el lema "Bienvenidos todos. Vayan y anuncien" y el logo que acompaña la llegada del pontífice.

En la mesa lo acompañaban Ángel Rossi, arzobispo de Córdoba; Marcelo Colombo, presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, y Raúl Pizarro, secretario general del Episcopado. Ese mismo día La Opinión Austral editó una tapa especial y hubo fotos y videos con todos los participantes. "¡Qué velocidad! Si recién lo anunciamos", comentó Rossi.

De Río Gallegos al centro del escenario

El vínculo de García Cuerva con la capital santacruceña tiene fecha de origen: el 3 de enero de 2019, cuando el papa Francisco lo designó obispo de Río Gallegos. Cuatro años después, el 26 de mayo de 2023, llegó su nombramiento como arzobispo de Buenos Aires.

En ese período construyó una relación muy cercana con la comunidad. Solidario, empático y con un gen de ayudar, atravesó la pandemia con una dedicación particular y fue protagonista de las continuas ayudas a los comedores. Su tarea pastoral se repartió entre la ciudad, Buenos Aires y Roma.

En el Vaticano, convocado por Francisco, siempre fue la palabra que Jorge Bergoglio quería escuchar. La amistad se fortaleció con los años y el pontífice lo vio casi como un heredero.

La despedida de Francisco y el trabajo por León XIV

Cuando Francisco murió el 21 de abril de 2025, a los 88 años, García Cuerva encabezó un homenaje y una despedida a la altura de la amistad que los unía. No viajó a Roma: sintió que su deber era estar en Buenos Aires. En el Arzobispado, durante una conferencia para anunciar cómo serían los actos en Capital Federal, se lo vio como el mismo "padre Jorge" que atendía cerca de los fieles en Río Gallegos. Intacto, aunque con más responsabilidades, sacó fuerzas de donde no tenía y estuvo a punto de quebrarse. Todo por Francisco.

La elección del nuevo papa lo tuvo otra vez como protagonista. Junto a la Comisión Episcopal Argentina trabajó para que la visita de León XIV se concretara. La intervención del gobierno de Javier Milei y el ofrecimiento formal de la invitación, a través de la Cancillería, llevaron su tiempo de maduración.

Entre la salud del papa y la conciliación

Desde aquella conferencia del 22 de septiembre hasta la llegada del pontífice pasaron casi 50 días. En el medio, el anuncio de su operación mantuvo al mundo en vilo por su salud. García Cuerva, como le había adelantado a La Opinión Austral, nunca dudó de que viniera: "Yo siempre me guié por los partes oficiales de la Santa Sede".

También marcó la cancha cuando le respondió al canciller Quirno: "Nos tiene que dar paz saber que hay temas en los que no coincidimos".

Su mensaje de conciliación aparece una y otra vez, aunque se recuerda su homilía del tedeum del 25 de mayo, cuando pidió recuperar el diálogo, la amistad social y la esperanza pese a las tensiones políticas: "Basta de alentar la polarización porque nadie se salva solo".

Recorrida por el Monumento a los Españoles

La misa multitudinaria se celebrará en el Monumento a los Españoles, en las avenidas del Libertador y Sarmiento. Pocas horas antes de la llegada del papa, La Opinión Austral estuvo con García Cuerva y parte de su equipo en la plataforma lateral al escenario.

Fue un momento especial. Por un instante el recuerdo llevó a aquel primer encuentro durante la pandemia, en su oficina de la calle Errázuriz 53, en el Obispado de Río Gallegos: barbijo, termo, mate en mano, suéter marrón, jean azul, crucifijo, anteojos y las ganas de hacer.

Atento a cada detalle de la organización, para el arzobispo la visita del sumo pontífice tiene una relevancia enorme. Por su relación con Francisco y por lo que significó para él y para la iglesia argentina, sabe que León XIV también trae su mensaje. Así lo dijo apenas llegó el viernes 6 a Uruguay: "Mi viaje es un homenaje a Francisco".

Recorrió el Monumento junto a gran parte del equipo de trabajo y posaron para una foto exclusiva de La Opinión Austral: Juan Gamba Corta, pastoral del Arzobispado; Justina Klaine, del equipo de comunicación y voluntariado del Arzobispado de Buenos Aires; monseñor Alejandro Pardo, obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Buenos Aires; monseñor Jorge García Cuerva; el presbítero Andrés Quinto, vicario de la Arquidiócesis; el presbítero Lucas Ucchino, del Arzobispado; Arturo Bas, colaborador, y el padre Eugenio Uda, párroco de Nuestra Señora de Loreto.

García Cuerva pidió, emocionado: "Que hable también él, fue el encargado de crear el diseño del escenario aprobado por el Vaticano".

Repasó el lugar casi con visión cinematográfica. Esta vez saco y pantalón negro, camisa clerical, el clériman y un crucifijo. Las manos en los bolsillos. Después, con la mano derecha, algunas indicaciones. Con poco tiempo, se movía de un lado a otro, pasos rápidos, gestos y miradas detrás de sus anteojos.

"Gracias Crónica, nos ayudaron a que la convocatoria sea masiva", dice mientras de fondo, sobre el escenario, muchos trabajadores ultimaban detalles. Siente emoción y "también es una profunda acción de gracias a Dios, primero por poder vivir este momento; una gran acción de gracias al santo padre que quiere venir a la Argentina; una acción de gracias a un equipo maravilloso de gente trabajando desde la iglesia, desde los gobiernos locales, desde el Gobierno nacional. Realmente es una obra de mucha gente y creo que hay que agradecer y prepararnos para disfrutar de estos momentos importantes con el papa".

Para García Cuerva, Buenos Aires, Córdoba y Luján son todos importantes, "como el encuentro con los jóvenes donde pueden venir incluso los que no son jóvenes, no pasa nada, está todo bien. Ahora es cuestión de que cada uno dé el paso y participe, no dejarnos llevar por el que: 'Va a haber mucha gente, que voy a tener que caminar…'. No, al contrario: hay que animarse y hay que largarse a venir y participar".

Durante el ida y vuelta con el arzobispo hubo un recorrido visual exclusivo. Ya se había subido al escenario y caminado: "Ahí arriba sentí mucha emoción. Desde el escenario se mira todo y es increíble. Y por otro lado, me llama la atención y me sorprende siempre cómo hay mucha gente capaz de plasmar en la realidad lo que a veces uno dibujó en un papel".

Se encargó de dar los detalles: los lugares asignados para la prensa, los coros y el escenario principal. "Fue pensado por el equipo pastoral de Buenos Aires. Tiene que ver con esa imagen del techo como si fuese una paloma, el Espíritu Santo que sopla, que guía a la iglesia. También la simbología que tiene que ver con Pedro, el santo padre, la piedra, y por eso también hay una imagen como de piedra que está allí. La convocatoria es amplia, de sentirnos todos parte de ese escenario tan grande".

Un sueño, un dibujo y la fe

Millones de personas verán en vivo y en directo, en el lugar y por las transmisiones oficiales, al papa en el escenario. La Opinión Austral habló con el padre Eugenio Uda, coordinador eclesiástico responsable del diseño del altar: "Más que un escenario, se trata de un altar con profundo significado litúrgico. El diseño no responde sólo a cuestiones técnicas o estéticas: cada elemento fue elegido por su simbolismo dentro de la fe católica".

El escenario puede verse desde unos 2,5 kilómetros de distancia. Los tres elementos principales son la representación del Espíritu Santo, que guía a la iglesia y al papa; una cruz de aproximadamente 23 metros, concebida como un "gran faro" que simboliza a Cristo y la redención; y un altar revestido en piedra, que evoca el pasaje bíblico en el que Cristo edifica su iglesia sobre la roca. También está presente la imagen de Nuestra Señora de los Buenos Aires, venerada en la catedral Metropolitana, que refuerza el vínculo entre la celebración y la identidad religiosa de la ciudad. "Le mandamos el proyecto al Vaticano y lo aprobaron sin dudar", contó Uda.

"Extraño a mis amigos y al viento"

El arzobispo mantiene vivo su recuerdo de la capital santacruceña. En varias de las notas que le realizaron siempre destacó las coberturas tanto de La Opinión Austral como de LU12 AM680 de Río Gallegos. "Con la radio tengo una relación especial. Y en Río Gallegos fue mi gran compañía. Por eso mi asombro e impacto cuando vi su nombre en la conferencia. Y con el diario me pasa lo mismo. Muchas gracias por estar siempre y por transmitir el valor de la fe, el rol de la iglesia y que no se olvidan de los que menos tienen, los más necesitados".

Consultado sobre qué extraña de Río Gallegos y cuándo piensa volver, García Cuerva respondió: "Por ahora no puedo, pero si hay algo que extraño, más allá de mis amigos, es el viento. ¡Bendiciones para todos!".

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