Cruzó la meta en lo más alto del Full Ironman San Juan, pero lo que reveló después dejó a todos con la boca abierta: el anuncio que cambia su carrera para siempre.
Mario de Elías se consagró en la primera edición del Full Ironman San Juan, pero su victoria tuvo un sabor especial: el triatleta de 42 años confirmó que esa fue su última carrera en la distancia completa.
Así lo reveló en diálogo con Compacto 13, donde repasó las emociones de una jornada que quedará en su memoria. “Durante la carrera me bajó muy claro el entendimiento de que ayer fue mi última experiencia en esta distancia, en la distancia Full Ironman, así que fue como un final feliz para mi carrera deportiva dentro de la distancia Ironman”, expresó.
De Elías llegó a San Juan tras competir tres semanas antes en el Mundial de Ironman de Hawái. Con más de dos décadas en el triatlón y alrededor de 30 carreras de este tipo, la prueba sanjuanina se convirtió en uno de sus últimos grandes desafíos.
El triunfo además tuvo un condimento especial: el año pasado había ganado el Ironman 70.3, la mitad de la distancia completa, y ahora volvió a imponerse en la provincia, esta vez en la primera edición del Full Ironman.
El público sanjuanino, una de las grandes emociones
Uno de los aspectos que más destacó el deportista fue el acompañamiento de la gente durante el recorrido. De Elías recordó que ya se había emocionado con el público sanjuanino en la competencia del año pasado, pero aseguró que esta vez la experiencia fue aún más intensa.
“Me sorprendió en la línea de meta y durante el circuito la cantidad de gente y la entrega de la gente hacia el deportista”, recordó. También valoró el paso por el Dique Punta Negra, las rutas y los accesos de la provincia, además de la avenida de Circunvalación y la Ruta 40.
El ganador destacó la tradición ciclista que encontró en San Juan y el entusiasmo de los chicos que se acercaban a pedirle las botellas que los atletas descartaban durante la competencia. “Trataba, en la medida de lo posible, de agarrar botellas, tomar lo que necesitaba y donde veía un grupo de chiquilines tirarla para ahí”, contó.
Para De Elías, esos pequeños gestos tienen un valor que va más allá de la competencia. Consideró que cada botella entregada y cada palma chocada durante la carrera pueden acercar a un chico al deporte. “Entiendo que cada una de esas botellas que agarra un chico o una chica o cada palma que chocás aumentás la posibilidad, el potencial de que ese individuo o los de ahí alrededor estén más cerca del deporte. Y para mí eso es invaluable”, sostuvo.
Compartió el desafío con otros 14 atletas
Más allá de su victoria, De Elías también vivió la competencia desde otro lugar: el de entrenador y compañero de quienes se enfrentaban por primera vez a la distancia.
El grupo que llegó a San Juan junto a él estaba integrado por 14 atletas de distintos puntos del país, principalmente de Buenos Aires y Neuquén. Ocho de ellos debutaban en la distancia completa.
Una vez que cruzó la línea de meta, el triatleta dejó de lado su rol de competidor para acompañar y recibir a sus compañeros. “Cuando crucé la línea y dejé de ser atleta, me puse el disfraz de entrenador para recibirlos”, contó.
En ese sentido, destacó que el valor de una competencia de estas características no está únicamente en el tiempo final o en el resultado, sino en la experiencia personal que atraviesa cada participante. “Cada uno a su nivel y a lo mejor de su capacidad. El tiempo termina siendo anecdótico y es toda tu vivencia en atravesar la distancia lo que te propone un aprendizaje muy potente”, reflexionó.
Tras el esfuerzo, De Elías y su grupo se trasladaron a Pismanta para disfrutar de unos días de descanso en otro de los destinos turísticos de San Juan.
La victoria en el Full Ironman, el acompañamiento del público y la posibilidad de compartir el desafío con otros atletas terminaron convirtiendo su despedida de la distancia en una experiencia que, según sus propias palabras, tuvo un final feliz.