Ganan contratos récord por la guerra, pero Wall Street les da la espalda: la paradoja que desconcierta a los inversores
Los balances del tercer trimestre de los gigantes de la defensa volaron por encima de lo esperado. Sus acciones, en cambio, acumulan caídas de hasta 34%: el motivo que explica la paradoja está en el calendario del Congreso y en las tasas.
Los balances del tercer trimestre de los gigantes de la defensa superaron todas las expectativas, pero sus acciones acumulan caídas que llegan hasta el 34%. La razón detrás de esta contradicción tiene nombre y apellido.
La industria global de defensa atraviesa un momento singular. Las guerras en Ucrania y Medio Oriente, sumadas a la creciente rivalidad militar entre Estados Unidos y China, empujaron a las principales potencias a reponer arsenales y ampliar su capacidad de producción. El resultado: contratos récord e ingresos en alza para los fabricantes de armamento.
Sin embargo, ese impulso no se traslada a las cotizaciones bursátiles. Lockheed Martin, RTX y Northrop Grumman presentaron esta semana sus resultados del tercer trimestre y superaron las estimaciones de Wall Street. Pero sus acciones vienen en caída desde hace meses.
Un mundo en conflicto que dispara el gasto militar
La invasión rusa a Ucrania, iniciada en 2022, la guerra en Medio Oriente y la competencia militar entre Washington y Pekín configuran un nuevo ciclo de rearme a escala planetaria. Aunque Rusia aceptó retomar las negociaciones con Ucrania, las posiciones siguen distantes y las necesidades militares no cesan.
El conflicto con Irán añadió otro factor: aceleró la reposición de sistemas de defensa aérea y devolvió al petróleo al centro de la escena estratégica. Según explicó a Ámbito Nicolás Núñez, investigador del CIEN y especialista en geopolítica y mercados, los ingresos petroleros y gasíferos previstos por Rusia representan cerca del 60% de su gasto militar, mientras que China importa alrededor del 70% del crudo que consume, en su mayoría por vía marítima.
Esa dependencia convierte al estrecho de Ormuz en un punto neurálgico para ambas potencias y amplifica las consecuencias económicas de los conflictos regionales.
Para Gaspar Ortiz, analista de renta variable, la transformación tiene carácter duradero. "El rearme es real y lo considero estructural. Ya no es una promesa de gasto, sino contratos firmados y fábricas en expansión", afirmó.
Europa es uno de los epicentros de este proceso. La OTAN acordó elevar el gasto en defensa y seguridad al 5% del PBI para 2035. No obstante, Núñez aclaró que el compromiso "es más modesto de lo que sugiere el titular": el 3,5% corresponde a defensa estricta, frente al 2,9% actual. Polonia y los países bálticos lideran el esfuerzo, mientras Alemania apunta a cumplir el objetivo en 2029. Para financiar parte de esta expansión, la Unión Europea impulsa el programa SAFE, con préstamos por €150.000 millones.
Estados Unidos también busca ampliar sus recursos militares. De los u$s1,5 billones propuestos por Trump para 2027, unos u$s350.000 millones todavía aguardan la aprobación del Congreso.
Más allá de las incertidumbres, las inversiones en capacidad productiva sostienen las perspectivas de largo plazo. "Nadie construye plantas para una demanda de dos años", resumió Ortiz.
Los números que explican la paradoja
El aumento del gasto militar ya se refleja en las carteras de pedidos. Lockheed Martin, el mayor contratista militar del mundo y fabricante del caza F-35, acumula encargos por u$s292.000 millones. RTX, proveedor global de misiles y sistemas de defensa aérea, registra u$s164.000 millones.
En Europa, Rheinmetall reúne €80.500 millones en pedidos, mientras que BAE Systems alcanza los £84.000 millones.
Hay una diferencia clave entre la firma de los contratos y su impacto real en las ganancias. Los plazos de producción pueden extenderse varios años. Northrop Grumman, responsable del bombardero B-21 y el misil Sentinel, prevé facturar apenas el 35% de su cartera en los próximos doce meses. RTX alcanzaría la producción plena de sus nuevos contratos de misiles recién hacia 2030.
Los balances del tercer trimestre mostraron que la demanda ya impacta en los resultados. Según Martín Mejía, analista de inversiones de Cohen, Lockheed Martin registró ingresos por u$s20.700 millones, un 11% más interanual y por encima de los u$s20.440 millones esperados. Sus ganancias por acción fueron de u$s7,97 frente a un consenso de u$s7,52, y su división de misiles creció un 24%. Tras la presentación, sus acciones subieron más del 6,5%.
RTX aumentó sus ventas un 11% hasta u$s25.000 millones, con un crecimiento del 14% en defensa, y sus acciones avanzaron un 3,7%. Northrop registró un incremento del 7% en ingresos y una suba bursátil del 6,1%, aunque sigue enfrentando presiones sobre la rentabilidad de sus principales programas.
La caída que contradice los balances
Pese a los buenos resultados, el sector acumula fuertes retrocesos desde sus máximos. Según Núñez, el ITA, el ETF que reúne empresas de defensa y aviación comercial de EEUU, perdió un 18,5% desde agosto. Lockheed retrocedió un 11% desde fines de febrero, RTX un 5% y Northrop llegó a caer un 34% desde su máximo anual.
Para Ortiz, la corrección se explica porque las cotizaciones ya habían anticipado un fuerte aumento del gasto militar, cuyas perspectivas se moderaron ante las trabas presupuestarias en EEUU. A eso se sumaron las tasas elevadas, los mayores costos de algunos programas y las presiones sobre la aviación comercial.
Hay una contradicción de fondo: los conflictos impulsan la demanda de armamento, pero también elevan los precios de la energía, presionan la inflación y las tasas de interés. Según Núñez, ese encarecimiento del financiamiento reduce el valor presente de las ganancias futuras y encarece sostener el gasto militar. Las mismas guerras que favorecen el negocio pueden perjudicar las cotizaciones.
El calendario electoral y las decisiones presupuestarias
A las presiones económicas se suma la incertidumbre sobre cuánto del gasto anunciado se convertirá en contratos. Ortiz destacó que el presupuesto base solicitado para el Pentágono, de u$s1,15 billones, contempla un incremento del 15% y cuenta con respaldo bipartidario. Pero el financiamiento extraordinario sigue sujeto a negociaciones en el Congreso, por lo que las elecciones legislativas del 3 de noviembre serán determinantes.
La incertidumbre no termina con los comicios. El 11 de diciembre vence la prórroga presupuestaria que, según Ortiz, mantiene paralizada la puesta en marcha de más de 150 programas militares. En enero, las compañías presentarán sus proyecciones para 2027. Ambas instancias permitirán evaluar cuánto del aumento previsto se traducirá en ingresos, especialmente en proyectos que dependen de fondos adicionales como el escudo antimisiles Golden Dome.
La evolución de los conflictos también condicionará el crecimiento. Un eventual acuerdo de paz en Ucrania podría reducir la urgencia de nuevas contrataciones y provocar otra corrección bursátil. Sin embargo, Ortiz consideró que la reposición de arsenales y la decisión europea de fortalecer su autonomía militar sostendrán la demanda durante años, incluso si bajan las hostilidades.
Dónde buscan oportunidades los especialistas
Ambos analistas coinciden en que las oportunidades deben buscarse de manera selectiva, priorizando compañías con contratos consolidados y menor dependencia de decisiones presupuestarias puntuales.
En el mercado estadounidense, Ortiz destacó a Lockheed Martin por su cartera de pedidos, sus perspectivas de crecimiento y una valuación cercana a 19 veces ganancias, aunque recomendó ingresar de manera escalonada por la incertidumbre en torno al F-35. Núñez también señaló a esta compañía y a RTX por su exposición a sistemas antimisiles, si bien Ortiz advirtió que la segunda tiene una valuación más exigente, cercana a 26 veces ganancias.
Para quienes buscan mayor estabilidad, Ortiz mencionó a General Dynamics, cuyos contratos de submarinos ofrecen visibilidad de ingresos a largo plazo. Identificó una oportunidad de mayor riesgo en L3Harris, fabricante de motores de cohetes, y prefirió esperar una recuperación de márgenes antes de considerar a Northrop Grumman.
En Europa, donde el gasto militar ofrece perspectivas más altas, las valuaciones también exigen cautela. Ortiz priorizó a Thales, Leonardo y BAE Systems por su combinación de diversificación, resultados y precios de mercado.
Para diversificar mediante fondos cotizados, el analista propuso combinar un ETF estadounidense con otro europeo. Núñez advirtió que el ITA también tiene una exposición considerable a la aviación comercial, cuyos resultados responden a factores distintos de los presupuestos militares. El desafío para los inversores no será solo identificar qué empresas se beneficiarán del rearme, sino cuáles ofrecen ese potencial a valuaciones atractivas.