Fue figura en los clásicos y hoy trabaja de albañil: "No tengo vergüenza"

Si sos de Las Flores, quizás lo cruzaste con la cuchara en la mano. El exvolante que brilló en Central nunca se fue del barrio y juega con sus amigos de toda la vida.

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Fue figura en los clásicos y hoy trabaja de albañil: "No tengo vergüenza"
Fue figura en los clásicos y hoy trabaja de albañil: "No tengo vergüenza"

Hernán "Sapito" Encina, exvolante de Central, sigue viviendo en el barrio Las Flores y trabaja de albañil con su papá. Lejos de la vida de las estrellas, el jugador que supo brillar en los clásicos confesó que no tiene vergüenza de su oficio y que disfruta cada día junto a los amigos de la infancia.

En una charla con Ovación para el ciclo "¿Qué es de la vida?", Encina contó cómo es su día a día: "Hoy estoy con mi viejo trabajando de albañil. No se me van a caer los brazos por decirlo, no tengo vergüenza". El exfutbolista, que debutó en primera en 2001 y marcó en el clásico ante Newell's en el Coloso, nunca se fue del barrio que lo vio nacer.

Un ídolo de barrio

Encina integró el equipo "Los de siempre" en el torneo de veteranos que se juega en el parque Regional Sur. "Disfruto de la amistad del barrio y jugar con amigos. Siempre extrañé el barrio Las Flores", confesó. En ese equipo comparte cancha con César "Chelito" Delgado y con un hijo de Omar Palma, dos figuras muy ligadas a su historia.

El "Sapito" recordó que, a pesar de haber tenido oportunidades de vivir en otros lugares por su paso por clubes del exterior, siempre volvió a su origen. "Gracias a Dios me mudé y siempre fui de Las Flores. Me iba a otro lugar, pero siempre caía en el barrio para estar con mi familia, mis amigos", sostuvo.

Palma y Russo, sus referentes

Encina no olvida a quienes lo ayudaron en su carrera: "Omar fue para mí un padre, tanto adentro como afuera de la cancha". Contó que fue Palma quien lo convenció de quedarse en la pensión cuando era chico, junto a Alfredo Killer y bajo la coordinación de Ángel Zof. También destacó a Miguel Russo, que lo llevó a primera cuando estaba marginado en la cuarta división. "Me dio una chance que nunca me habían dado en ese momento. Siempre estaré agradecido a Omar y a Miguel", afirmó.

El momento más difícil

El exjugador reveló que estuvo a punto de dejar el fútbol. "Llegó un momento que estuve a punto de dejar todo. Tenía a mi hijo, Gustavo, hablé con mi señora y le dije: 'Negra, quiero dejar, no aguanto más'", contó. Su mujer lo apoyó y, gracias a Russo, pudo continuar. "Fui tocado por la varita mágica y volví a jugar. Gracias a Dios no paré hasta el día que me retiré", agregó.

Sobre la plata en el fútbol, Encina dijo que confió siempre en sus representantes y que no se queja: "Uno tiene lo que logró con mucho sacrificio. Mis hijos tienen lo suyo y uno no tiene que bajar los brazos, hay que vivir el día a día".

Su paso por la política

Encina también contó su breve incursión en política, motivada por su trabajo con chicos del barrio. "Ayudé muchos chicos de la calle. Teníamos muchos del barrio Las Flores, Toba, entrenando y dándole su merienda. Y todo salía de amigos o de mi bolsillo", explicó. Aunque pensó que desde adentro podía generar cambios, se dio cuenta de que no era lo suyo: "Me dijeron que siguiera, que hay que ser un poco caradura. Pero me di cuenta que no es lo mío".

Consultado sobre si cambiaría algo de su pasado, el "Sapito" fue contundente: "Las decisiones que tomé. Cuando estuve en México y me fui fue una decisión quizás un tanto estúpida. Si me quedaba hubiese sido otra cosa".

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