Fue a buscar a su hijastro a la escuela y terminó detenido por torturarlo
Un padrastro fue detenido cuando fue a buscar a su hijastro de 4 años a la escuela. ¿Qué descubrió la directora que lo llevó a la cárcel?
Un hombre de 30 años fue arrestado en Río de Janeiro cuando fue a retirar a su hijastro de 4 años de la escuela. La directora había alertado a la policía por las sospechosas marcas en el cuerpo del menor.
El detenido, identificado como Bruno Dos Santos Rodrigues, quedó imputado por tortura, castigo y lesiones, en el marco de la Ley Henry Borel, una normativa brasileña que protege a niños y adolescentes contra la violencia.
¿Qué vio la directora?
La directora del colegio notó que el niño presentaba moretones en distintas partes del cuerpo y un comportamiento inusual: hambre excesiva, somnolencia, apatía, desinterés por las actividades escolares y constantes quejas de dolor de estómago. Ante esta situación, dio aviso a las autoridades.
La policía entrevistó al menor, quien relató las agresiones que sufría en su hogar. Un examen médico confirmó la presencia de lesiones recientes y antiguas.
La madre también está bajo la lupa
La investigación no se detiene en el padrastro. La madre del niño también es investigada. En la escuela, ella había justificado una herida en la nariz del pequeño como producto de una caída. Sin embargo, cuando el menor llegó a la comisaría, presentaba una nueva lesión en el mismo lugar y aseguró que había sido causada por su padrastro.
Hasta el momento, la defensa de Bruno Dos Santos Rodrigues no se ha pronunciado ante los medios.
Un problema estructural en Brasil
Según un informe de la Sociedad Brasileña de Pediatría (SBP) citado por la Agencia Brasil, en 2023 se registraron en el país un promedio de 196 casos diarios de violencia física contra niños y adolescentes de hasta 19 años. Cerca del 80% de las agresiones a menores de 14 años ocurrieron dentro de sus propias casas.
Las cifras son alarmantes: más de 3.000 casos relacionados con bebés menores de 1 año, 8.370 en niños de 5 a 9 años, y 35.851 en adolescentes de 15 a 19 años. La SBP advierte que estos números solo representan “la punta del iceberg”, ya que la subnotificación es un problema grave, especialmente en zonas remotas o con pocos recursos.
