Frenó por una bandada de charitos en la Ruta 22 y el juez terminó señalando a otro
Un conductor levantó el pie del acelerador para no atropellar a una bandada de charitos en la Ruta 22. El auto que venía atrás no frenó a tiempo y el caso terminó en un juzgado de Villa Regina. La jueza analizó quién tenía razón y tomó una decisión que ahora puede cambiar.
Un conductor que redujo la velocidad para no atropellar a una bandada de charitos en plena Ruta Nacional 22 terminó con el auto dañado y, meses después, con una sentencia que puso la responsabilidad del choque en el otro vehículo. El episodio ocurrió a unos 40 kilómetros de Zapala y lo resolvió el fuero Civil de Villa Regina.
El hombre manejaba una Volkswagen Suran cuando los pichones de ñandú se le cruzaron en la calzada. Para esquivarlos, frenó. Detrás venía una Ford EcoSport que no llegó a detenerse y lo impactó de atrás.
Un tramo con cartel de advertencia
El lugar no era un punto cualquiera: en ese sector rural de la ruta había señalización que avisaba sobre la presencia de ñandúes y pedía bajar la velocidad. La calzada estaba seca, en buen estado, y la visibilidad no presentaba problemas, según quedó asentado en el expediente.
El golpe dejó daños en los dos rodados. Las versiones de los protagonistas chocaron desde el primer momento. El conductor de la Suran aseguró que había pisado el freno por los animales. El de la EcoSport, en cambio, sostuvo que el vehículo estaba completamente detenido sobre la ruta y que los charitos —que siempre caminan detrás de sus padres— ya habían terminado de cruzar.
De la aseguradora a la Justicia
El dueño del Volkswagen intentó primero resolver el tema por la vía del reclamo ante la compañía de seguros, pero no obtuvo respuesta. Fue entonces cuando presentó una demanda por daños y perjuicios contra el otro automovilista.
El caso recayó en el fuero Civil de Villa Regina. Aunque el accidente se produjo en territorio neuquino, intervino un juzgado de Río Negro por la residencia de uno de los conductores involucrados.
Tras analizar las pruebas, la jueza atribuyó toda la responsabilidad del siniestro al automovilista que circulaba detrás. La sentencia lo obliga a pagar una indemnización con sus respectivos intereses y hace extensiva esa obligación a la aseguradora, siempre dentro de los límites de la cobertura contratada.
Qué incluye la indemnización
El resarcimiento abarca los gastos de reparación del vehículo y el tiempo en que su propietario no pudo utilizarlo mientras estuvo en el taller. Suma también el daño moral por las consecuencias del accidente y por los reclamos que debió afrontar.
La magistrada rechazó, en cambio, el planteo por una supuesta pérdida del valor comercial del auto: la pericia determinó que una reparación completa permite conservar su valor de venta.
El fallo todavía no está firme y puede ser apelado por las partes.