Frenaron 75 palmeras que viajaban a Santa Cruz y escondían una amenaza letal
SENASA frenó 75 palmeras que iban a viveros de Santa Cruz sin los papeles obligatorios. Escondían una plaga que puede matar la vegetación y nadie explica cómo pasaron los controles.
Un operativo de rutina en la Barrera Sanitaria Patagónica terminó destapando un cargamento irregular que ponía en jaque a los viveros de Santa Cruz. El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) interceptó 75 palmeras que se trasladaban en cuatro transportes de carga hacia distintos viveros santacruceños, todas sin la documentación obligatoria que certifica su origen seguro.
El hallazgo se produjo en el Puesto de Control ubicado en el kilómetro 714 de la Ruta Nacional N° 3, cerca de Bahía Blanca. Allí, los agentes detuvieron la marcha de cuatro vehículos comerciales que venían desde distintas localidades de la provincia de Buenos Aires, una región declarada en emergencia fitosanitaria por la presencia de plagas reguladas.
Según pudo saber La Opinión Austral, ninguna de las 75 plantas contaba con el Documento de Tránsito Vegetal electrónico (DTV-e), un instrumento digital de uso obligatorio en todo el país. Sin ese papel, es imposible conocer el origen de las especies ni verificar que no provengan de predios infectados.
¿Por qué es tan grave lo que encontraron?
La rigurosidad del control no es un capricho burocrático. Detrás de esas palmeras acechaba una amenaza concreta: el picudo rojo de las palmeras (Rhynchophorus ferrugineus), una plaga que puede arrasar con la vegetación de Santa Cruz.
Desde SENASA explicaron que “el picudo rojo de las palmeras es una plaga que puede atacar a estas plantas en los viveros y en cualquier etapa de su desarrollo”. Y advirtieron sobre sus consecuencias: “los daños que ocasiona son rápidos y severos, provocando desde la caída de hojas hasta la muerte de la planta”.
El organismo frenó a tiempo el ingreso de este cargamento, que ahora queda bajo investigación. La pregunta que sobrevuela es cómo lograron avanzar cientos de kilómetros sin la documentación que exige la ley.