Fragatas británicas en Magallanes: el ofrecimiento que inquieta a la Argentina
Un exvicealmirante británico viajó a Chile, se reunió con el alto mando de la Armada y dejó sobre la mesa un ofrecimiento para fabricar fragatas de guerra en Magallanes. La letra chica del proyecto y por qué enciende alarmas en la Argentina.
El canciller chileno, Francisco Pérez Mackenna, volvió de Londres con una propuesta que podría reordenar el tablero del Atlántico Sur: la británica Babcock International Group le ofreció a Chile transferir tecnología para fabricar fragatas de combate Arrowhead 140 en la región de Magallanes. No hubo firma de contrato ni anuncio oficial de un acuerdo, pero la oferta existió y fue confirmada por medios especializados chilenos.
La propuesta la presentó formalmente Nick Hine, director ejecutivo de Babcock Marine y exvicealmirante de la Marina Real británica, que semanas atrás visitó Chile y se reunió con el alto mando de la Armada local y con directivos de los Astilleros y Maestranzas de la Armada (Asmar) en Talcahuano, según publicó el portal chileno Infodefensa.
De concretarse, el entendimiento quedaría armado entre Chile, el Reino Unido, ambas armadas, el consorcio Babcock Marine y la industria naval trasandina, que creció mucho en las últimas décadas. Y sumaría un nuevo foco de tensión con la Argentina, en plena escalada diplomática por la explotación petrolera en Sea Lion y la disputa por Malvinas.
Qué dijo el canciller chileno
Pérez Mackenna mantuvo reuniones con funcionarios del gobierno de Andy Burnham y con su par, Ed Miliband, con quien habló de la situación del Atlántico Sur. Al hacer balance de la gira, el ministro sostuvo: “Estamos cerrando una visita muy positiva que nos ha permitido afianzar relaciones con el Reino Unido y proyectar una asociación estratégica más profunda y en la que también convocamos a grandes empresas a confiar en Chile y a invertir en el país”.
Más tarde agregó: “Nos reunimos con altos representantes políticos, sostuvimos reuniones para analizar el panorama geopolítico global y con empresarios para convocarlos a invertir en Chile y generar trabajo en el país”.
La hipótesis de una base de apoyo en el Sur
Algunos especialistas sugieren que la estrategia británica apunta a consolidar una base de apoyo en la Región de Magallanes para auxiliar a las Malvinas, tanto en el plano militar —en coordinación con la base de Mount Pleasant— como para el desarrollo de la explotación petrolera.
El contexto no es menor. Chile recibe un cuestionamiento argentino por el acuerdo comercial que reestablece una ruta marítima entre Punta Arenas y Puerto Argentino, que los isleños usarán para abastecerse no solo de alimentos, sino también de logística: automóviles, camiones, maquinarias y herramientas.
A ese movimiento se suma la gira que el embajador británico en Chile, David Concar, hizo por el sur, con encuentros con autoridades militares, científicas y municipales de Magallanes. Allí prácticamente se aseguró que el buque comercial Danstar, de la naviera chilena Eastern Island, comenzará en breve con los viajes comerciales.
De hecho, en Punta Arenas se reunieron el alcalde Claudio Radonich, el CEO de Eastern Island y la subdirectora de la Corporación de Desarrollo de las Islas Malvinas (FIDC), Lousie Ellis. Al terminar el encuentro, Ellis señaló que “el enlace marítimo se evaluó en función de las necesidades comerciales por la expansión de la economía de las islas, en lugar de aquellas que pudieran atender la industria petrolera offshore”.
Distintas fuentes confirmaron que en esa reunión se pactó que el Danstar, de bandera chilena, zarpe de Punta Arenas hacia Puerto Argentino durante la primera semana de diciembre.
El reclamo de la oposición en Diputados
En la maratónica sesión del miércoles en la Cámara de Diputados, la oposición logró incorporar el tema Malvinas y acusó al oficialismo de no actuar frente a lo que describió como “la inminente colaboración de Chile con el desarrollo petrolero en las Islas Malvinas”.
El diputado de Unión por la Patria Nicolás Trotta pidió “que haya un accionar concreto de parte del gobierno argentino para evitar que Punta Arenas sea el puerto de ayuda para el desarrollo de la explotación petrolera en las islas”. Y advirtió: “Si Chile avanza en esa dirección, la Argentina deberá adoptar medidas diplomáticas, como convocar al embajador argentino en consulta, y llevar adelante sanciones comerciales e incluso evaluar la interrupción del suministro energético que nuestro país le proporciona”.
La tensión bilateral creció en los últimos días, después de que se conocieran los acuerdos comerciales entre el gobierno isleño y empresas chilenas que operan en Magallanes, con el aval del gobierno de José Antonio Kast. Testimonios públicos de su canciller y de varios de sus ministros ratificaron que Chile apoya el reclamo de soberanía de la Argentina, pero advirtieron que son “libres de comerciar” con quien quieran. Es la respuesta que repiten ante cada inquietud sobre el tema.