Forzaron rejas y se llevaron hasta artefactos sanitarios: la pesadilla de los vecinos de San Pablo
Vecinos de San Pablo viven una pesadilla: les robaron hasta artefactos sanitarios y denuncian falta de apoyo del municipio. ¿Qué pasó con la investigación?
En pleno julio, una ola de robos sacudió a la localidad de San Pablo, en Capayán. Los delincuentes no se llevaron solo electrodomésticos: también termotanques e incluso artefactos sanitarios. Los damnificados claman por ayuda del municipio de Huillapima.
Vecinos de San Pablo viven una pesadilla desde principios de mes. Aprovechando la ausencia de los propietarios, los malvivientes forzaron rejas y puertas para llevarse todo lo que pudieron. Televisores, termotanques y hasta artefactos sanitarios fueron sustraídos de varias viviendas.
¿Quién habla por las víctimas?
Elena Medina, una de las afectadas, contó a un medio local: “Soy hija de una propietaria de la localidad de San Pablo que fue desvalijada en los primeros días de julio, junto a mis vecinos”. Su testimonio refleja la impotencia de una comunidad que se siente abandonada.
“No hemos recibido apoyo de ningún tipo, ni siquiera psicológico, de las autoridades del pueblo y tampoco de la intendencia de Huillapima”, denunció Medina.
La investigación, en veremos
Hasta el momento, no hay avances para recuperar lo robado. Sin embargo, Medina reconoció el trabajo policial: “Lo único que ha mejorado es en el aspecto de seguridad, hay un seguimiento del caso para descubrir lo que ha pasado, porque no ha sido a uno, sino a varios vecinos”.
Pese a eso, los damnificados preparan una nota para el intendente Omar Soria. “Vamos a acercar una nota dando a conocer lo que nos ha sucedido como miembros de la comunidad de San Pablo”, anticipó Medina.
Gastos que duelen
Además de la angustia por la inseguridad, las víctimas deben afrontar gastos para reponer lo robado y reparar las aberturas destrozadas. “Queremos dar a conocer esto para que no vuelva a ocurrir”, sostuvo Medina.
Hace semanas, otros vecinos ya habían alertado sobre una situación “insostenible”. “Ya no podemos vivir tranquilos. Cada vez que dejamos nuestras casas sentimos que cuando volvamos nos vamos a encontrar con un robo”, manifestaron.