Final inesperado: Arcor y Danone se quedan con el control total de La Serenísima tras una batalla secreta

Tras un pulso que duró casi un año, dos gigantes de la alimentación lograron lo que muchos daban por imposible. ¿Cómo consiguieron doblegar la resistencia y qué secretos financieros esconde esta operación multimillonaria?

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Final inesperado: Arcor y Danone se quedan con el control total de La Serenísima tras una batalla secreta

Tras meses de tensas negociaciones y una oferta que parecía condenada al fracaso, el gigante cordobés Arcor y la multinacional francesa Danone lograron lo impensado: adquirir el 100% de Mastellone Hermanos, la empresa detrás de la icónica marca La Serenísima. Este martes 24 de marzo se selló un acuerdo que pone fin a un conflicto accionario que mantuvo en vilo a la industria láctea nacional.

La operación, concretada a través de su sociedad conjunta Bagley Latinoamérica, les permite ejercer la opción de compra por el 51% restante que estaba en manos de la familia fundadora y del fondo de inversión Dallpoint. Este bloque mayoritario había rechazado en reiteradas ocasiones las condiciones planteadas, hasta que un cambio de postura culminó en la venta.

El fin de una década de estrategia

Este desenlace corona una estrategia que comenzó hace casi una década. En 2015, Arcor y Danone formaron una alianza estratégica para rescatar a la mayor láctea del país, una relación que en los últimos tiempos derivó en lo que el mercado calificó como una “oferta hostil” y una batalla legal por el control absoluto.

Con esta adquisición, que aún está sujeta a aprobaciones regulatorias, el joint venture se convierte en el dueño indiscutido de un emblema industrial argentino fundado en 1929. No solo se apropian de La Serenísima, sino también de otras marcas históricas como La Armonía, Fortuna y Finlandia, además de heredar una red de exportación a países como Brasil, Paraguay, Uruguay, Argelia y China.

¿Qué planean los nuevos dueños?

Mediante un comunicado, los socios explicaron que operarán un negocio lácteo integrado, combinando las operaciones de Danone Argentina, Mastellone Hermanos y Logística La Serenísima. El objetivo declarado es crear una plataforma de crecimiento que potencie la innovación, la eficiencia operativa y amplíe el alcance en el mercado.

Antoine de Saint-Affrique, CEO de Danone, señaló que “esta alianza refuerza nuestro compromiso con el mercado argentino y con América Latina”. Por su parte, Alfredo Pagani, Presidente de Grupo Arcor, destacó que la unión “permitirá apalancar la capacidad comercial, las operaciones y las mejores prácticas de ambas empresas”.

Un gigante con pies de barro

La toma de control ocurre en un contexto financiero complejo para la empresa. Según los datos, Mastellone Hermanos reportó pérdidas acumuladas que superan los $100.000 millones en los últimos dos años, impactada por la devaluación y la caída del consumo interno. Además, enfrenta el pago de Obligaciones Negociables (Clase G) con vencimiento en junio próximo.

A pesar de esto, la compañía mantiene una operación colosal: procesa aproximadamente 3,8 millones de litros de leche diarios provenientes de más de 600 tambos, cuenta con plantas clave en General Rodríguez, Trenque Lauquen, Villa Mercedes y Leubucó, y posee una red de distribución que llega a más de 70.000 puntos de venta diariamente.

El hombre clave que cambió de opinión

En el centro de esta trama se encuentra la figura de Carlos Agote, fundador de Dallpoint Investments y hasta ahora presidente de la compañía. Agote, quien controlaba el 33% de las acciones, fue el principal negociador del bloque mayoritario y en un principio impugnó la oferta, calificándola de “insuficiente” y argumentando que no reflejaba el valor real de la marca.

Fue él mismo quien firmó el rechazo formal ante la Comisión Nacional de Valores (CNV), alegando que la oferta “no cumple con los términos y condiciones” del contrato original. Sin embargo, su postura dio un giro drástico para permitir la concreción de la venta, aunque el monto final abonado por el 51% se mantiene en secreto.

Internamente, siempre defendió la necesidad de una fusión operativa entre Mastellone y Danone, un proyecto que llamaban “La Serenísima Unida”. Su rol final parece haber sido asegurar que esta unión histórica no se hiciera a un valor depreciado, sino que reconociera el potencial de la empresa que ayudó a gestionar.

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