Fin de una era: Argentina firma el contrato para reemplazar los históricos fusiles FAL
¿El fin del FAL? Argentina firmó el contrato con Israel para comprar fusiles ARAD. Conocé los detalles del acuerdo millonario que modernizará las Fuerzas Armadas.
El Ministerio de Defensa dio el paso definitivo para modernizar las Fuerzas Armadas: firmó el contrato con Israel para la compra de fusiles ARAD, que reemplazarán a los emblemáticos FAL. El acuerdo, al que accedió TN en exclusiva, incluye una primera entrega de 700 fusiles ARAD 7 con accesorios y 167 dispositivos de fogueo por un monto de 1.730.499 dólares.
Si bien el envío podría demorarse hasta 2026, se espera que ocurra en las próximas semanas. El contrato, firmado el 28 de junio, establece una ventana de ejecución de tres años en la que Argentina podrá solicitar armamento por hasta 12 millones de dólares. Tras la primera transferencia, quedará un saldo de 10.269.501 dólares para la adquisición de fusiles ARAD 7 (calibre 7,62 mm) y ARAD 5 (calibre 5,56 mm).
¿Quién fabrica los nuevos fusiles?
El equipamiento es producido por Israel Weapon Industries, empresa seleccionada por el Ministerio de Defensa israelí como contratista principal. Como es habitual, Argentina se comprometió a no revender ni transferir el armamento a terceros. Además, se incluyeron anexos para manejar posibles demoras en pagos o entregas, dada la situación económica del país.
Un giro en la política exterior
La firma del acuerdo consolida el alineamiento internacional de la gestión de Javier Milei: primero Estados Unidos, segundo Israel. De hecho, se priorizó la oferta de Oriente Medio por sobre otros países interesados en proveer armamento. Las negociaciones comenzaron en 2024, bajo la gestión del entonces ministro Luis Petri, con reuniones técnicas del Estado Mayor Conjunto y las tres fuerzas.
Petri impulsó distintas líneas de modernización para las Fuerzas Armadas, una deuda de décadas. Hoy, además de los fusiles, hay diálogos en curso para adquirir drones, helicópteros e incluso submarinos, aunque la falta de recursos económicos hace que el regreso a la presencia submarina sea un objetivo lejano.