Feriado en Santiago: calles vacías y una postal que no se vio en otros feriados
El centro amaneció casi vacío y con la mayoría de los locales cerrados, pero hubo comercios que tomaron una decisión distinta a la de otros feriados.
El centro de Santiago del Estero vivió este lunes un feriado distinto. Un relevamiento de Diario Panorama por distintos sectores de la Madre de Ciudades mostró calles casi sin gente, poco tránsito y la mayoría de los comercios con las persianas bajas.
La postal fue clara desde temprano: veredas desiertas, circulación peatonal prácticamente nula en las principales arterias y un microcentro que, lejos del ritmo habitual de un día laborable, parecía detenido.
Una excepción que llamó la atención
En medio de ese panorama, hubo un detalle que sobresalió: varias cadenas nacionales mantuvieron sus puertas abiertas durante toda la jornada. El dato no es menor, porque en otros feriados esos mismos establecimientos habían optado por no abrir.
También se vieron algunos locales con personal de obras trabajando en tareas de construcción, refacción y reparación, aprovechando que la actividad era mínima.
Colectivos con menos frecuencia y servicios que no pararon
El transporte público funcionó con frecuencias reducidas, propias de un día feriado. Aun así, se observaron usuarios esperando en distintas paradas de colectivos, lo que aportó algo de movimiento a un escenario de por sí tranquilo.
Del otro lado, los servicios esenciales siguieron activos: estaciones de servicio abiertas, personal de salud pública en sus puestos y efectivos de seguridad cumpliendo sus tareas habituales.
Policía en la calle y vecinos que aprovecharon la calma
Durante el recorrido también se registró la presencia de la Policía de la Provincia, con patrullajes y puntos preventivos distribuidos en distintos sectores del centro.
Mientras la actividad comercial permanecía mayormente detenida, algunos santiagueños eligieron salir a entrenar, caminar o simplemente disfrutar del espacio público. Así, entre persianas bajas y calles despejadas, el centro de la Madre de Ciudades mostró una imagen poco habitual, con un ritmo mucho más lento que el de cualquier otro lunes.