Extraen 10 toneladas de basura del río y en un día vuelve a estar igual
Cada semana se retiran 10 toneladas de basura del Río Mandolo en Monteros y Los Sosa, pero en menos de 24 horas el cauce vuelve a cubrirse de residuos, pese a los operativos municipales.
El Río Mandolo, en la zona de Monteros y Los Sosa, enfrenta una crisis ambiental que parece no tener fin. Cada semana, las cuadrillas municipales retiran unas 10 toneladas de residuos de sus márgenes, pero el esfuerzo se diluye en cuestión de horas: en menos de 24 horas, el cauce vuelve a cubrirse de basura.
Durante los últimos días, trabajadores de Servicios Públicos realizaron una nueva intervención en el sector, ya dentro de la jurisdicción de Los Sosa. El operativo demandó maquinaria pesada, camiones y tareas de limpieza integral, además de desmalezamiento para intentar recuperar una zona seriamente afectada por la contaminación.
La queja de los trabajadores
Luciano Nieva, empleado municipal, expresó públicamente su malestar por la reiteración del problema y cuestionó la conducta de quienes utilizan el río como sitio de descarte clandestino. “Es frustrante ver cómo en un día todo vuelve a estar igual”, señaló.
Desde el área de Servicios Públicos indicaron que este tipo de tareas se repiten de manera constante, y que la efectividad de las mismas se ve comprometida por la falta de conciencia de algunos ciudadanos.
Residuos de todo tipo
Entre los desechos retirados se detectan restos orgánicos, huesos y otros residuos que generan no solo impacto visual, sino también riesgos sanitarios y focos de contaminación ambiental para toda la comunidad. Las autoridades locales recordaron que Monteros cuenta con servicio regular de recolección de residuos de lunes a viernes en toda la ciudad, además de prestaciones especiales destinadas a comercios como bares y despensas. Pese a ello, persisten prácticas irregulares de disposición final de basura en espacios no habilitados.
Denuncias vecinales
Vecinos de la zona también denunciaron maniobras frecuentes de arrojo clandestino. Indicaron que vehículos llegan a distintas horas del día y descargan residuos sin detenerse, buscando evitar ser identificados. “Es una lucha constante”, afirmaron.
El caso del Río Mandolo refleja una problemática más amplia vinculada al crecimiento urbano, el aumento en la generación de residuos y la falta de conciencia colectiva sobre el cuidado del ambiente. Mientras no cambien los hábitos ciudadanos, sostienen desde el municipio, los esfuerzos estatales seguirán resultando insuficientes y el río continuará transformándose en un basural a cielo abierto.