Explosiones en una isla del Golfo: Trump había prometido que no habría ataques antes de las elecciones
Misiles tierra-aire, una isla estratégica del Golfo y una promesa que Trump había hecho antes de las elecciones. Lo que detonó en Qeshm y por qué la Casa Blanca lo llamó "defensivo".
Estados Unidos bombardeó objetivos iraníes en la isla de Qeshm, en el estrecho de Ormuz, en la antesala de los comicios de mitad de mandato. La ofensiva, que fuentes oficiales describieron como "defensiva", contradice lo que el propio Trump había asegurado días antes sobre que no habría nuevas hostilidades antes de la votación.
La información fue publicada por The Wall Street Journal, que citó a un funcionario del gobierno estadounidense que habló bajo condición de anonimato por no estar autorizado a declarar públicamente. Según esa fuente, los ataques apuntaron a "iraníes que usan misiles tierra-aire contra activos estadounidenses".
La televisión estatal iraní confirmó que se oyeron explosiones en Qeshm, la isla más grande del golfo Pérsico, una zona de alto valor geoestratégico y con fuerte presencia militar.
Una ofensiva acotada en plena campaña electoral
Los ataques parecieron ser limitados y no un regreso total a las hostilidades, pero llegaron justo en la víspera de las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos. Semanas atrás, Trump había afirmado que Washington no lanzaría ataques contra Irán antes de esos comicios.
La guerra con Irán, impopular entre los votantes, y su impacto en el precio de la nafta y en otros sectores de la economía se convirtieron en un flanco débil para los republicanos, que pelean por conservar el control del Congreso.
El vicepresidente JD Vance había declarado a periodistas el lunes que acababa de hablar con Trump sobre las conversaciones con Teherán: "El presidente y yo nos sentimos bastante bien sobre la posibilidad de llegar a un acuerdo negociado".
El domingo, Trump contó que mantuvo una comunicación telefónica "muy buena" con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, el sábado. Ambos hablaron de la situación en Irán, aunque el mandatario no dio precisiones sobre el contenido de la charla.
Esa llamada ocurrió después de que Netanyahu y sus aliados perdieran la mayoría parlamentaria en las elecciones israelíes de la semana pasada. Ya antes de los comicios existía preocupación por la posibilidad de que el primer ministro impulsara nuevos ataques contra Irán para sostenerse en el poder mediante un gobierno de emergencia si se reanudaba la guerra.
Desde entonces, Netanyahu casi no se pronunció en público y su oficina tampoco se refirió al diálogo con Trump.
El presidente estadounidense, por su parte, osciló entre declaraciones a favor de una salida diplomática y amenazas de nuevos ataques contra la República Islámica, sin definir qué rumbo tomará Washington después de los comicios del martes.
Qatar media y el estrecho queda en el centro de la pulseada
En paralelo, las gestiones diplomáticas siguen por intermedio de Qatar, que oficia de mediador entre Washington y Teherán.
Dos funcionarios iraníes, que hablaron de forma anónima por la sensibilidad de las conversaciones, confirmaron que una delegación de su país dejó Qatar tras varios días de negociaciones, aunque las partes continúan intercambiando mensajes a través del mediador.
La última propuesta que Irán discutió públicamente abriría por completo el estrecho de Ormuz al tránsito marítimo en dos días si Washington cumple varias condiciones, entre ellas levantar el bloqueo de los puertos iraníes.
"El pulso en el Golfo entre Estados Unidos e Irán es realmente entre Qatar e Israel", escribió en X Andreas Krieg, profesor del King's College de Londres. "Qatar está trabajando incansablemente en una salida diplomática con el respaldo de la región, mientras que Israel busca vías militares para arrastrar a la región al desastre".
El canciller iraní, Abbas Araghchi, sostuvo que Teherán espera que Washington elija "la diplomacia por encima de otros caminos" y afirmó que su país está preparado tanto para negociar como para defenderse, según la "racionalidad" estadounidense.
Araghchi aclaró que no hay conversaciones directas entre ambos gobiernos y que el resultado dependerá de cómo responda Estados Unidos a las preguntas planteadas por Irán.
Las diferencias también abarcan el programa nuclear iraní. Washington quiere impedir que Teherán consiga un arma atómica e incluir ese punto en cualquier negociación nueva, mientras que la República Islámica insiste en que su programa tiene fines pacíficos y prefiere tratar el tema más adelante.
Con información de AP y AFP.