Explosión en una planta de Puerto General San Martín: el químico que complicó a los bomberos
Se esperaba una jornada de mantenimiento rutinario en la planta de Albardon Bio. Lo que ocurrió adentro de uno de los tanques cambió todo: dos personas murieron y cuatro terminaron atendidas de urgencia. El químico que arde con una llama casi invisible fue la clave del operativo.
La explosión de un tanque de metanol en la planta de Albardon Bio, en Puerto General San Martín, sacudió este martes al cordón industrial santafesino. Dos personas fallecieron en el lugar y cuatro debieron ser atendidas de urgencia, según confirmó la propia firma.
De acuerdo con la empresa, el estallido se produjo en uno de los tanques de metanol mientras un contratista realizaba tareas de mantenimiento. Los bomberos zapadores de San Lorenzo recibieron el llamado de alerta cerca de las 15 y, al llegar, pidieron refuerzos a los escuadrones de Rosario, tanto zapadores como voluntarios.
Albardon Bio aclaró que la información es preliminar, ya que la investigación sobre lo ocurrido sigue en curso.
Qué es el metanol, el químico detrás del siniestro
El metanol es un líquido incoloro, muy liviano y de baja densidad a temperatura ambiente. Se usa sobre todo como materia prima para fabricar formaldehído, ácido acético, plásticos y resinas, aunque también puede funcionar como combustible industrial en distintos procesos de la industria química. Su historia es más antigua de lo que parece: ya en el Antiguo Egipto se lo empleaba en los procesos de embalsamamiento.
Conocido también como alcohol metílico, es altamente inflamable y tóxico, por lo que exige condiciones específicas de almacenamiento, transporte y manipulación. En la industria del biocombustible es un insumo clave: se utiliza en la transesterificación, el proceso que convierte aceites vegetales en biodiésel.
El desafío para los bomberos
Combatir un incendio de metanol es una de las tareas más difíciles para los bomberos. La llama que produce es prácticamente invisible a la luz del día, por lo que para apagarla se necesitan cámaras térmicas y espumas químicas especiales.