Ex narco peruano destapa el sistema de marcas y colores que usan los carteles para mover cocaína en el norte argentino
¿Sabías que los carteles usan colores y sellos para identificar su mercancía? Un ex jefe narco revela el sistema que mueve cocaína por el norte argentino y la ruta clave que nadie controla.
Manuel Mendoza Herrera, alias “Manteco”, ex jefe narco peruano, reveló en su testimonio los secretos mejor guardados del tráfico de cocaína: desde códigos de colores hasta la velocidad con la que desaparecen toneladas de droga en el norte argentino.
Considerado uno de los mayores proveedores mayoristas para bandas argentinas, Mendoza Herrera detalló cómo operaba la logística criminal que convierte a provincias como Santiago del Estero en un corredor estratégico. “La vendíamos tal como llegaba. Por eso tenía tanta aceptación. Dejábamos cincuenta kilos en un lugar, cien en otro, treinta en otro. En una semana podían desaparecer quinientos kilos”, aseguró.
El lenguaje oculto de los paquetes
Uno de los datos más impactantes fue la existencia de un sistema de identificación mediante marcas y colores. Cada kilogramo de cocaína era llamado “aparato” dentro de la organización. Los paquetes llevaban sellos con figuras como delfines, arañas, relojes, águilas y búfalos, que indicaban origen y calidad.
Además, los envoltorios tenían colores específicos: verde y amarillo para cocaína peruana (considerada de mayor calidad), gris para la boliviana, y negro para la colombiana. Este código permite a los investigadores rastrear partidas y procedencias. De hecho, en procedimientos recientes en Santiago del Estero, se secuestraron panes de cocaína con envoltorios amarillos, confirmando la ruta peruana.
La Ruta Nacional 34: el corredor de la muerte blanca
Las declaraciones de “Manteco” pusieron nuevamente en foco a la Ruta Nacional 34, un corredor que cruza el norte argentino y conecta con Santa Fe y el AMBA. Localidades como Nueva Esperanza, Cruz Bajada, Pozo Hondo y Colonia Dora son puntos clave en el mapa narco.
No es solo su testimonio: en el primer semestre de 2026, Gendarmería Nacional, Policía Federal y Policía de Santiago del Estero detectaron múltiples cargamentos ocultos en autos, camionetas y ómnibus que transitaban por esa ruta. Santiago del Estero dejó de ser un mero punto de consumo para convertirse en un territorio de tránsito estratégico para las organizaciones criminales.
Según los investigadores, la velocidad de distribución era clave: “En una semana podían desaparecer quinientos kilos”, recordó el ex narco. La droga se adquiría en origen por unos 500 dólares el kilo y se revendía en Argentina a precios mucho más altos, según el comprador y el volumen.