Estudiantes de Campo Santo tocaron los semáforos de la ruta 34 y resolvieron lo que una empresa cordobesa tarda semanas
Los semáforos de la ruta 34 los había instalado el municipio, pero las fuentes de alimentación no resistían. Los alumnos de la EET Galileo Galilei de Campo Santo las reemplazaron y sincronizaron ambos equipos: el detalle que explica por qué ahora una falla se arregla en un día y no en dos semanas.
Un grupo de alumnos de la EET Galileo Galilei de Campo Santo, con la supervisión de sus docentes, dejó funcionando el nuevo sistema de semaforización que se instaló sobre la ruta nacional 34, en el cruce con avenida Sarmiento, en la ciudad de Güemes. Los equipos los había comprado el municipio y los colocaron meses atrás operarios del área de servicio eléctrico.
Lo que hicieron los estudiantes fue normalizar las fuentes de alimentación del sistema, porque las originales presentaban precariedad. Las reemplazaron por otras que cuentan con la certificación correspondiente.
La sincronización con el hospital, el paso clave
Después llegó la parte más delicada: sincronizar los nuevos semáforos con los que están frente al hospital Joaquín Castellanos, a apenas 100 metros de distancia.
"Esta sincronización es importante porque es indispensable que ambos funcionen con la misma secuencia, si no existe buena comunicación entre ambos, generarían serios problemas en el tránsito vehicular", explicó el profesor Rodolfo Jurado, a cargo de los alumnos.
El diseño de la plaqueta se hizo en Electrónica Güemes, y los estudiantes colaboraron en la programación y en la instalación de los módulos. El trabajo demandó unos ocho meses, y el mayor tiempo se lo llevó el desarrollo del sistema de comunicación.
"Sobre la ruta hay mucho ruido eléctrico, lo que genera pérdidas en la comunicación que es inalámbrica, trabajamos mucho tiempo evitando que estos ruidos afecten la comunicación entre ambos sistemas de semáforos para que trabajen en forma coordinada", detalló Jurado.
Cuándo empiezan a funcionar
Desde el municipio informaron que los semáforos serán puestos en servicio en lo inmediato. Antes, eso sí, harán una campaña y colocarán cartelería para avisarle a la comunidad sobre los nuevos equipos.
La ventaja de que el desarrollo sea local
Que las plaquetas y la programación se hayan diseñado en la zona tiene una consecuencia concreta: si aparecen problemas a futuro, podrán repararse en uno o dos días. Los semáforos que desarrolló una empresa de Córdoba, en cambio, tardan entre una y dos semanas en resolverse cuando fallan, además del costo elevado del servicio.
"Al sistema del hospital solo le tuvimos que instalar el sistema de enlace que permite la comunicación entre ambos sistemas, las pruebas de sincronización las pudimos realizar con resultados óptimos, dejándolos en condiciones de funcionar de inmediato", finalizó Jurado.