Está preso, es diabético y quedó en terapia intensiva: su pareja apunta contra un detalle clave
¿Qué tuvo que pasar para que un preso diabético termine con respirador en terapia intensiva? Su pareja denuncia que la Justicia lo sabía y no actuó a tiempo.
Jonathan Casas, un interno de 30 años con diabetes tipo 1, está internado en terapia intensiva con respirador y sonda en el Hospital Zonal de Caleta Olivia. La información la dio a conocer su pareja, Guadalupe Martínez, quien compartió con La Opinión Austral el parte médico firmado por el doctor Carrizo.
"Hoy está, según el parte médico del doctor Carrizo, en terapia intensiva, con respirador y sonda, recibiendo el soporte y los estudios que necesita para salir de esta inestabilidad", escribió Martínez. El hombre es insulino dependiente y esta misma semana había sido noticia por un video que su pareja difundió en redes sociales.
El traslado y los días sin verlo
Casas fue derivado el lunes desde Puerto San Julián al Hospital Zonal de Caleta Olivia, después de que su familia reclamara el traslado para que continuara su tratamiento con profesionales familiarizados con su cuadro.
Martínez contó que durante tres días no pudo verlo y que la situación que encontró al reencontrarse con él la angustió. "Yo solo espero que tenga una buena atención, que lo saquen de este estado y que puedan ver qué es lo que tiene", manifestó.
El reclamo por la atención médica
En sus mensajes, Martínez responsabilizó a la Justicia por el estado de salud de su pareja y sostuvo que su atención debe garantizarse pese a estar detenido.
"Estar preso no significa perder el derecho a la salud ni a una atención médica digna", planteó en una publicación anterior. Y agregó: "Si él sigue vivo es porque yo estoy detrás de que se garanticen sus derechos".
La mujer también afirmó que envió información a la defensora oficial y que presentará un hábeas corpus ante el Juzgado de Instrucción de Caleta Olivia.
La condena y el pedido de prisión domiciliaria
Casas fue condenado por un robo simple ocurrido en 2017. El año pasado, su pareja, amistades y el Polo Obrero se manifestaron afuera de la Cámara Criminal para pedir su prisión domiciliaria, ya que venía teniendo complicaciones a raíz de la enfermedad.
Según los cálculos de Martínez, en octubre se cumplirán dos años de la detención y en abril del próximo año podría acceder a salidas transitorias. También señaló que dejaron de insistir con el pedido de prisión domiciliaria porque, según afirmó, se lo rechazaban de manera reiterada.