Esquel: la traba judicial que tiene en vilo a 40 familias que esperan volver a trabajar
Lotería del Chubut ya busca al nuevo concesionario que deberá reincorporar al personal despedido, pero el edificio sigue bajo embargo y las familias que esperan volver a trabajar no tienen un local ni plazos claros: cómo queda la salida laboral que todos daban por hecha.
La pulseada por el futuro del casino de Esquel sumó un nuevo capítulo. Lotería del Chubut formalizó el llamado para buscar a un nuevo concesionario, que tendrá la obligación de reincorporar al personal que quedó sin empleo tras la salida de la gestión anterior. El problema es que ese proceso no depende solo de la voluntad del organismo provincial: sobre el inmueble pesa un embargo y eso podría demorar —o directamente frenar— la licitación.
Así lo advirtió uno de los voceros de las familias afectadas, que viene siguiendo de cerca cada paso del conflicto. A su juicio, hay dos obstáculos que se cruzan: por un lado, la falta de un espacio físico donde volver a operar; por el otro, las demoras en la Justicia, que mantienen el edificio bajo medida cautelar. Sin local y sin plazos claros, la salida laboral se vuelve una promesa difícil de sostener en el corto plazo.
Un conflicto que ya cumplió medio año
El reloj no para de correr. Ya pasaron casi seis meses desde el inicio del conflicto y las 40 familias que dependían del casino siguen sin respuestas concretas. La reapertura de la actividad y la vuelta al trabajo estaban puestas en la letra chica de la nueva concesión, pero la coyuntura judicial amenaza con estirar los tiempos más de lo previsto.
La secuencia no es sencilla: Lotería del Chubut avanzó con el procedimiento para elegir al próximo operador y dejó asentado que ese futuro concesionario deberá contratar al personal despedido. Sin embargo, mientras el edificio siga embargado, cualquier plan de reactivación choca contra la realidad material de no tener dónde funcionar.
Qué dicen quienes esperan una solución
El vocero de las familias afectadas fue claro respecto de la incertidumbre que atraviesan. La falta de un local comercial y las demoras judiciales complican la salida laboral a corto plazo, según planteó, y eso se traduce en una espera que ya lleva meses sin certezas.
Para los trabajadores, el anuncio oficial de la búsqueda de un nuevo concesionario representa una señal de que el camino administrativo está en marcha. Pero esa señal todavía no se convierte en una fecha cierta ni en un puesto de trabajo recuperado. La distancia entre el papel y la realidad sigue siendo el punto más frágil de todo el proceso.
Con el embargo sobre el edificio como principal escollo, el futuro del casino de Esquel y el de las 40 familias que dependen de él quedan atados a lo que resuelva la Justicia y a la velocidad con la que pueda avanzar la licitación. Por ahora, la salida sigue siendo una promesa que no termina de aterrizar.