En el San Bernardo hay pacientes con cirugías programadas que siguen esperando, y sus familias denuncian que nadie les explica qué pasa. Una mujer relata lo que le dicen puertas adentro sobre la operación de cadera de su amiga: lo que reveló deja en evidencia el costo real del conflicto.
La falta de pago a los anestesistas por parte del Ministerio de Salud dejó de ser una discusión de escritorio: en el hospital San Bernardo hay pacientes con cirugías programadas que siguen esperando, y sus familias ya no saben a quién reclamarle. El caso más visible es el de una mujer accidentada hace dos semanas que necesita operarse la cadera.
Su amiga lo contó desde la puerta del nosocomio: "Tengo una amiga accidentada hace dos semanas, con problemas de cadera. Está toda encintada porque tenemos miedo de que suelde mal esa cadera". Y agregó: "Hay muchas cuestiones que no nos saben explicar, no nos dan explicaciones".
El paro que nadie les avisó
Según relató la misma mujer, la medida de fuerza de los profesionales las tomó por sorpresa. "Nos enteramos de que había paro de anestesistas hace una semana y ella lleva dos semanas aquí", detalló.
Sobre el origen del conflicto, fue cauta: "No sé cuál es el tema del pago, pero no está bueno; hay muchas vidas en juego". Y enumeró las consecuencias que se ven a diario en los pasillos: "Hay gente que está grave, que está esperando. Hay gente que tiene hijos pequeños a los que no puede ir a cuidar; los están cuidando sus abuelos".
A la incertidumbre por la operación se suma la falta de respuestas: "Ya nos cambiaron dos veces de traumatólogo, no nos dicen nada".
"Es una violencia psicológica terrible"
Otra mujer apuntó directamente a quienes tienen que destrabar el conflicto: "Se tiene que resolver en un escritorio". Su testimonio describe el daño que provoca la espera: "Hay huesos que se están soldando y que se van a tener que romper para una operación".
Para ella, el trato que reciben los pacientes excede lo administrativo: "Es terrible lo que sucede: les generan expectativas, les dicen que las van a operar y al otro día les dicen que no; es una violencia psicológica terrible".
El costo para las familias
Una tercera mujer, también desde la puerta del hospital, puso el foco en el entorno del paciente: "Perjudica no solo al paciente, sino también a los familiares que tenemos que estar ahí".
Su conclusión fue contundente: "Si no hay operación, no tenemos una solución".
Los testimonios fueron recogidos por Multivisión Federal.