La Escuela Técnica Nº1 de Monteros entregó una silla postural fabricada por sus alumnos
La Escuela Técnica N.° 1 de Monteros fue escenario de una jornada que va a quedar en la memoria de todos. No fue la entrega de un diploma ni la final de un torneo, sino algo mucho más grande: la materialización de un proyecto que transforma vidas. En un emotivo acto, se hizo entrega de […]
La Escuela Técnica N.° 1 de Monteros fue escenario de una jornada que va a quedar en la memoria de todos. No fue la entrega de un diploma ni la final de un torneo, sino algo mucho más grande: la materialización de un proyecto que transforma vidas.
En un emotivo acto, se hizo entrega de una silla postural, la segunda de una serie que ya tiene una tercera en camino. Pero esta silla es especial: es el fruto del esfuerzo de alumnos y del compromiso de un docente, el profesor Roberto Córdoba, quien con esta iniciativa se convirtió en uno de los seis finalistas del prestigioso premio nacional “Docentes que Inspiran 2025”.
La emoción se sentía en el aire. La secretaria de Estado de Educación, Gabriela Gallardo, el intendente de Monteros, Francisco Serra (h), y diversas autoridades acompañaron a la comunidad educativa en este hito. También estuvieron presentes concejales, supervisores, docentes y, lo más importante, los alumnos que hicieron posible este sueño.
El proyecto, bautizado “Construyendo Esperanza”, se enfoca en algo que parece simple pero es inmensamente complejo: fabricar sillas posturales para personas con movilidad reducida. Y lo que comenzó como una idea, hoy es una realidad que trasciende las paredes de la escuela.
Gallardo, en su discurso, no ocultó su orgullo. “Es un proyecto que deja huellas”, sentenció, destacando cómo iniciativas como esta demuestran que la educación no se trata solo de conocimientos, sino de valores, compromiso y solidaridad. “Estos docentes representan la docencia humana”, agregó, conmovida.
El intendente Serra también se sumó a las felicitaciones. “Es un orgullo galardonar en su pago natal a un gran docente”, afirmó, reconociendo el compromiso social del profesor Córdoba con su ciudad. “Hablar de docentes que inspiran es muy importante, sobre todo para las próximas generaciones”, subrayó.
Con la voz quebrada por la emoción, el profesor Córdoba agradeció a sus estudiantes. “Es motivador ver cómo se involucran”, dijo, destacando que el proyecto no solo busca solucionar un problema, sino que también forma a los alumnos y los hace tomar conciencia de otra realidad.
Pero el momento más conmovedor fue cuando Benjamín Garolera, alumno de séptimo año de electromecánica, entregó la silla a su propio primo. “Muchos hacen un proyecto para la nota”, reflexionó Benjamín. “Pero cuando uno ve que lo que hace realmente puede ayudar… es hermoso y deja la nota atrás”.
Este es el verdadero significado de la educación: cuando los conocimientos se convierten en acciones que transforman la vida de los demás.