Escuchar sin juzgar: la clave que salva vidas en Entre Ríos
Si alguien cercano está pasando un mal momento, lo que le digas puede empeorar su situación. Una coordinadora provincial explica qué frases evitar y cómo ayudar de verdad.
El Programa Provincial de Prevención del Suicidio de Entre Ríos, activo desde 2020, insiste en que la prevención no es solo un asunto sanitario. En diálogo con Radio La Red Paraná (88.7), su coordinadora, la licenciada Delfina Noé, subrayó la necesidad de construir lazos comunitarios para que nadie atraviese una crisis en soledad.
La iniciativa, que depende del Ministerio de Salud provincial, trabaja en los 17 departamentos y se organiza en tres ejes: promoción y prevención, asistencia y posvención. Entre las acciones que llevan adelante se destacan los conversatorios presenciales, que ya recorrieron todo el territorio entrerriano.
Escuchar antes que hablar
“No es sencillo escuchar el sufrimiento del otro, no es sencillo ser testigos del sufrimiento del otro”, señaló Noé. Para ella, cuando alguien decide mostrarse vulnerable y contar lo que le pasa, también está depositando confianza en quien escucha.
En ese marco, desde el programa alertaron sobre los llamados “mensajes vitalistas”, como decirle a una persona que mire todo lo bueno que tiene: su familia, su trabajo o sus estudios. “Cuando una persona está sufriendo, eso es visto como una exigencia más todavía a la que tiene que cumplir, a la que tiene que llegar, y que a veces no se puede”, explicó la coordinadora.
Frente a una crisis, recomendó escuchar, permitir la expresión y recién después construir una estrategia de acompañamiento.
Las señales de alerta
Uno de los mitos que buscan desterrar es que quienes se quitan la vida no dan señales previas. “La mayoría de los suicidios se pueden prevenir, porque la mayoría de los suicidios nos dan algún tipo de señal previamente”, afirmaron, aunque aclararon que no todos pueden evitarse.
Esta aclaración busca evitar que las familias o comunidades carguen con culpas después de una pérdida. Las señales, además, deben leerse en contexto: cambios bruscos en la alimentación o el sueño, descuido de la higiene, aislamiento, pérdida de interés por actividades que antes disfrutaban y modificaciones notorias en las rutinas pueden ser motivos de preocupación.
Prevención como corresponsabilidad
Otro concepto central es el de corresponsabilidad: la prevención no puede quedar solo en el sistema sanitario ni en la atención individual. “Tenemos que construir comunidades o sociedades que alojen el sufrimiento del otro”, planteó Noé. Ese trabajo debe darse en las escuelas, los clubes, los espacios laborales y los barrios.
El programa articula con el sistema educativo y acompaña a docentes que trabajan con adolescentes. Según un informe presentado ante la Cámara de Diputados en abril de este año, durante 2025 se realizaron 88 instancias presenciales y 106 virtuales; de las primeras, 45 estuvieron destinadas al ámbito educativo.
“Nunca es suficiente”, dijo Noé sobre las acciones de prevención, y sostuvo que la complejidad actual obliga a profundizar el trabajo con las instituciones de manera permanente.
Qué hacer ante una crisis
Existe una red de atención para quien atraviesa una crisis de salud mental y también para familiares o allegados que necesiten orientación. Una opción es llamar al 135, línea que funciona en Entre Ríos desde 2022, atendida por profesionales las 24 horas, los 365 días del año.
“Puede llamar quien esté atravesando una crisis, pero puede llamar también una mamá, un papá, un hermano, un tío, un vecino, un primo”, explicaron. También se puede acudir al centro de salud más cercano o a la guardia de un hospital.
La posvención, otro eje clave
El tercer eje del programa es la posvención: las acciones que se implementan después de un suicidio consumado o un intento grave, para acompañar a familiares, instituciones y comunidades en el duelo.
“No es sencillo que cuando pasa algo de esto sea necesario no solo detectar riesgos individuales sino acompañar en el duelo a esas familias, esas instituciones”, señalaron. En ese proceso se busca fortalecer vínculos y lazo social.
Desde el programa insistieron en que el suicidio no se explica solo por un diagnóstico de salud mental ni como una decisión individual: es un fenómeno multidimensional en el que intervienen factores individuales, sociales y culturales. Por eso, la prevención debe apuntar a que las personas atraviesen el sufrimiento acompañadas.
Finalmente, destacaron que la información epidemiológica es fundamental para dimensionar el problema en Entre Ríos y orientar las políticas públicas.