Escobar mueve máquinas en 48 kilómetros de arroyos: el mes que miran con atención
48 kilómetros de arroyos, un canal aliviador nuevo y un pico de crecida que podría llegar en diciembre: Escobar se adelanta mientras otros distritos bonaerenses ya prenden la alarma.
El Municipio de Escobar puso en marcha un operativo de mantenimiento sobre 48 kilómetros de arroyos y cursos de agua del distrito, con el objetivo de reducir el riesgo de inundaciones ante un posible aumento del nivel del río Paraná y del Luján. Así lo informó la comuna, que enmarca las tareas en las previsiones asociadas al fenómeno de El Niño.
Según la Municipalidad, los caudales que llegan desde el norte del país podrían empujar un ascenso gradual del Paraná, con un pico probable durante diciembre. Las autoridades aclararon que hoy no existe una situación de alarma inmediata y que el monitoreo es permanente junto a organismos provinciales.
Por qué Escobar mira el agua con atención
La geografía del partido juega en contra cuando se combinan varios factores: Escobar está en la cuenca baja del río Luján y, además, recibe la influencia del sistema del Paraná. Si las lluvias intensas coinciden con niveles altos de los cursos de agua, el escurrimiento se complica.
Por eso la comuna sumó maquinaria y equipos para intervenir en distintos puntos del distrito. Los trabajos apuntan a mejorar la circulación del agua, eliminar obstrucciones y reforzar las defensas.
Las obras que avanzan
Uno de los frentes es el arroyo Tajamar, donde se realizan tareas de limpieza y ensanche y, al mismo tiempo, se construye un canal aliviador. En la cuenca media del arroyo Escobar se llevó adelante el saneamiento y se avanzó con la limpieza y el ensanche de unos 5.000 metros hasta la desembocadura en el río Luján.
También hubo intervenciones en el zanjón principal del corredor Libertad, en Belén de Escobar. En el barrio La Pista continúa la reconstrucción y ampliación del albardón de defensa, mientras que en Loma Verde se ejecuta un nuevo reservorio en el arroyo Tatán, con desmonte, limpieza y excavación.
A esas obras se suman las tareas cotidianas: desobstrucción de conductos pluviales, zanjas, sumideros y bocas de tormenta, además del mantenimiento de reservorios y de la red de drenaje. La comuna indicó que esas acciones se complementan con la recolección de residuos y restos de poda y con la erradicación de microbasurales, para que la acumulación de desechos no frene el escurrimiento.
Ramallo y San Pedro, con otras urgencias
La preocupación por la crecida no es exclusiva de Escobar. En Ramallo, donde el Municipio construye terraplenes preventivos en el paseo costero Viva el Río Leandro Mansilla, el sector turístico advirtió sobre la incertidumbre que genera la evolución del río de cara al verano: las reservas para la próxima temporada rondaban el 10%, frente al 35% o 40% habitual para esta época del año.
En San Pedro, la Sociedad Rural pidió al intendente Cecilio Salazar que convoque a la Comisión de Emergencia Local para coordinar medidas preventivas ante el riesgo que representa la suba del agua para el ganado de las islas. La entidad advirtió que unos 120 productores tienen alrededor de 9.500 animales en zonas comprometidas.
Con los municipios ribereños en alerta preventiva, el nivel del Paraná y las condiciones meteorológicas de las próximas semanas serán los que definan el alcance real del fenómeno en territorio bonaerense.