Escapó descalza con sus tres hijas tras un ataque: "Rompió toda la casa"
¿Qué llevó a una madre de 23 años a huir descalza con sus tres hijas? La escalofriante historia de violencia que pudo haber terminado en tragedia.
Brisa, de 23 años, huyó descalza con sus tres hijas pequeñas después de que su ex pareja destrozara su casa y la agrediera brutalmente. La joven influencer contó en TN el calvario que vivió durante años, hasta que un día logró escapar y empezar de cero.
El infierno que comenzó con un embarazo
Todo empezó cuando Brisa se enteró de que estaba embarazada de Aurora. "Él no quería que lo tenga, rompió toda la casa de la madre", recordó. Tras meses de idas y vueltas, promesas de cambio y nuevas agresiones, la violencia escaló hasta el punto de que la tiraba a la pileta de agua podrida, la ahorcaba y la encerraba sin comida ni gas con su bebé.
Cuando llegaron las gemelas, Ophelia y Olivia, la situación empeoró. "Cachetazos, empujones y más golpes", relató. Aunque ya no vivían juntos, el agresor seguía apareciendo para amedrentarla.
El día que todo explotó
Un domingo del Día del Padre, él la invitó a comprar leche para las nenas. Pero apenas llegó, comenzó a gritarle que estaba con otro. "Agarró a Auri a upa y se iba a ir con mis llaves", contó Brisa. En la pelea, él le fracturó el dedo que ya tenía lastimado, le rompió el teléfono y la tiró al piso. Ella logró darle una patada y, cuando él soltó a la nena, tomó a las tres y salió corriendo. "Ophelia estaba descalza y sin pañal, y Olivia sin pantalón y descalza también".
Una vecina la refugió y llamaron a la policía. Cuando volvieron a su casa a buscar ropa, encontraron todo destruido: "El maquillaje, toda mi ropa, las remeras apuñaladas... todo roto".
Una nueva vida, ladrillo a ladrillo
Hoy el agresor está con prisión domiciliaria y la causa avanza hacia un juicio abreviado. Brisa se mudó con su mamá y, con ayuda de su padrastro, está construyendo su propia casa en lo que era un galpón. "Verlas correr, aunque me desarmen la casa en un segundo, pero sabiendo que están tranquilas y felices, no tiene precio", dijo.
Entre el trabajo, el jardín de infantes de Auri y la obra, Brisa no para. "Hoy en día estamos haciendo nuestra casa acá", explicó. Cada rincón tiene la ayuda de amigos, familiares y emprendimientos que le donaron muebles y electrodomésticos. "Desde el momento en el que a él lo detienen, comenzamos a vivir", resumió.