Es la segunda ballena más grande del mundo: viajó 3.000 km en 18 días y sorprendió a la ciencia

Parecía un viaje de ida, pero el seguimiento satelital reveló un circuito completo que desafía todo lo que se sabía sobre su especie.

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Es la segunda ballena más grande del mundo: viajó 3.000 km en 18 días y sorprendió a la ciencia
Es la segunda ballena más grande del mundo: viajó 3.000 km en 18 días y sorprendió a la ciencia

Un monitoreo satelital internacional registró un movimiento inédito de una ballena Fin, el segundo animal más grande del planeta: recorrió más de 3.000 kilómetros en apenas 18 días, uniendo las costas del norte de Chile con las aguas australes argentinas.

La investigación, publicada en la revista Scientific Reports, documentó cómo este ejemplar atravesó el Cabo de Hornos en pleno invierno hasta llegar al Área Marina Protegida Namuncurá-Banco Burdwood, un dato que pone en discusión los modelos clásicos sobre los ciclos de alimentación y reproducción de la especie.

El punto de partida y el destino

El seguimiento comenzó en la caleta Chañaral de Aceituno, en el norte de Chile. Desde allí, el animal emprendió un viaje directo hacia el Atlántico Sur y permaneció durante un mes y medio en aguas de jurisdicción argentina.

Natalia Dellabianca, investigadora del Centro Austral de Investigaciones Científicas (CADIC-CONICET) y coautora del estudio, explicó que el atractivo de la meseta submarina Namuncurá radica en su alta productividad, sustentada en concentraciones de sardina fueguina y crustáceos como la langostilla.

Tras una interrupción temporal de la señal en octubre, el dispositivo satelital volvió a emitir coordenadas en diciembre exactamente en el punto original de partida en el Pacífico chileno, confirmando un circuito migratorio completo de ida y vuelta.

Un desafío a los modelos de migración

El hallazgo, que contó con la colaboración de 26 instituciones de Argentina, Chile y Brasil junto a la Fundación Cethus, describe por primera vez una migración estacionalmente invertida, contradiciendo la regla tradicional que ubicaba la alimentación exclusivamente en altas latitudes durante el verano.

Frente a desplazamientos que exceden ampliamente los límites jurisdiccionales, la comunidad científica remarcó la urgencia de diseñar corredores biológicos transfronterizos que conecten las reservas del Pacífico y del Atlántico.

La evidencia recolectada demuestra que la preservación efectiva de especies marinas altamente móviles requiere esquemas binacionales de monitoreo y manejo coordinado para garantizar la sustentabilidad de sus ecosistemas clave.

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